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Ficcientos

Ficciones a cientos. Osadía literaria y ficcionario particular de Eduardo Allende. 

sábado, julio 02, 2005

Recetario - Aprender a leerse (I)

... no hay padre ni madre a quien sus hijos le parezcan feos, y en los que lo son del entendimiento corre más este engaño
(Don Quijote, 2º Parte, Cap. XVIII)

Mi aceptación de lo que he terminado es muy limitada. Siempre hay un temor; tal o cual parte no salió como la deseabas; podía haber estado mejor. Una cosa es lo que se intenta y otra lo que se logra. Lo dijo supremamente el poeta Gutiérrez Nájera: «Era triste, vulgar lo que cantaba / más qué canción tan bella la que oía». ¿Habrá escritor tan tonto que piense que esto puede ser de otra manera?
(Augusto Monterroso, 1994)


Blogger Borgeano dijo...

Cierta vez, en un programa de radio, el conductor -no recuerdo a santo de que- comenzo a enumerar olores que luego ningun sabor podia igualar; asi, recuerdo que nombro el olor a cafe, o el del pan recien horneado. No hay taza de cafe o trozo de pan que sepa como lo que su olor habia prometido.
Algo asi sucede con lo que se escribe, el resultado siempre es inferior a lo esperado o imaginado.
Quienes tenemos por costumbre escribir debemos ser siempre conscientes de esto y escribir siempre oteando el horizonte, aun sabiendo que el bocado no sera lo que nuestro olfato nos prometio.  


Blogger ana dijo...

Me ha flipado bastante la explicación de Borgeano.  


Blogger Aquende dijo...

¿Explicará eso alguna que otra agrafía?  


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