<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/plusone.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar.g?targetBlogID\x3d13210035\x26blogName\x3dFiccientos\x26publishMode\x3dPUBLISH_MODE_BLOGSPOT\x26navbarType\x3dSILVER\x26layoutType\x3dCLASSIC\x26searchRoot\x3dhttp://ficcientos.blogspot.com/search\x26blogLocale\x3des_ES\x26v\x3d2\x26homepageUrl\x3dhttp://ficcientos.blogspot.com/\x26vt\x3d-145869207320689423', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>
Ficcientos

Ficciones a cientos. Osadía literaria y ficcionario particular de Eduardo Allende. 

viernes, julio 15, 2005

Recetario - La decadencia de la mentira

Una de las principales causas que pueden asignarse al carácter singularmente vulgar y manido de casi toda la literatura actual es indudablemente la decadencia de la Mentira como arte, ciencia y pasatiempo social. Los antiguos historiadores nos dieron deliciosas ficciones en forma de hechos; los novelistas modernos nos ofrecen los hechos más insípidos a guisa de ficción. El Libro Azul va siendo caa vez más su ideal de método y de modalidad. El novelista moderno tiene su tedioso document humain, su mísero coin de la création en el que escudriñar con su microscopio. Se le encontrará, indefectiblemente en la Libraire Nationale, o en el British Museum, documentándose vergonzosamente sobre el asunto que ha tomado entre manos. Ni siquiera tiene el valor de las ideas ajenas, sino que, antes bien, se empeña en acudir directamente a la vida para todo, hasta que, por último, entre las enciclopedias y la experiencia personal, se viene a tierra, habiendo dibujado sus personajes con arreglo al círculo familiar o a la lavandera, y adquirido un caudal de informaciones útiles del que nunca, ni aun en sus momentos más meditativos, podrá ya librarse del todo.
(Oscar Wilde, La decadencia de la mentira, 1889)
(Traducción de Ricardo Baeza, 1928)
(Continuará)


Blogger Wallenstein77 dijo...

Hola a todos:
Si levantara OScar la cabeza, se hacia el seppuku con una cuchilla de carnicero oxidada, porque "mentirosos" que creen de la nada una historia muy pocos. Sobre los historiadores, Tucidides era un experto en poner en palabras de otros, lo que él pensaba que habian dicho, como sucede en el famosos Discurso u Oracion funebre de los atenienses.

Saludos a todos.  


Blogger ana dijo...

Yo conozco a un mentiroso que no anda muy lejos que cuenta unas mentiras tan buenas que la gente se piensa que son verdades.  


Publicar un comentario

© 2005, Eduardo Allende - Alojado en Blogger con plantilla adaptada de Blogger Templates