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Ficcientos

Ficciones a cientos. Osadía literaria y ficcionario particular de Eduardo Allende. 

viernes, julio 22, 2005

Recetario - Le decadencia de la mentira (II)

La pérdida que resulta para la literatura en general de este falso ideal de nuestra época, apenas podría exagerarse. La gente habla sin ton ni son del «embustero nato», exactamente lo mismo que habla del «poeta nato». Pero en ambos casos se equivocan y yerran. La mentira y la poesía son artes –y artes, como viera Platón, no sin relación entre sí– y requieren el más atento estudio, la devoción más desinteresada. Realmente, ambas tienen su técnica, lo mismo, exactamente, que la tienen las artes más materiales de la pintura y la escultura, y sus secretos sutiles de forma y de color, y sus misterios de construcción, y sus métodos artísticos premeditados. Lo mismo que se conoce al poeta por su música bien acordada, se puede reconocer al embustero por su elocución cálida y rítmica, y en ninguno de los dos casos bastará la inspiración casual del momento. En esto, como en todo, la práctica tiene que preceder a la perfección. Pero, en los días que corren, mientras la costumbre de hacer versos se ha hecho demasiado común y debería, en lo posible, ser contrariada, disuadiendo a la gente de su cultivo, la costumbre de mentir, en cambio, ha caído casi en el descrédito. ¡Cuántos jóvenes comienzan la vida con un don natural de exageración que, de ser adecuadamente fomentado y cultivado, y mediante la imitación de los mejores modelos, podría florecer en algo realmente grande y maravilloso, y no obstante, por regla general, se frustran del modo más lastimoso! O bien acaban por caer en la deplorable preocupación de la exactitud...
(Oscar Wilde, La decadencia de la mentira, 1889)
(Traducción de Ricardo Baeza, 1928)
(Continuará)


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