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Ficcientos

Ficciones a cientos. Osadía literaria y ficcionario particular de Eduardo Allende. 

lunes, julio 04, 2005

Rosario - Capítulo III

Yo, de siempre, he tenido muy mal despertar. Reconozco que cuando estuve preso y echaba en falta los cigarrillos cada mañana la cosa se agravó algo. Mi compañero de celda, mi único compañero de celda, un ladrón de poca monta al que apodaban ‘el linterna’ se empeñaba en convencerme de que los fumaba dormido, y esgrimía como prueba el montón de colillas que siempre aparecía junto a mi litera. Nunca le creí, y eso que siempre he sido muy crédulo. Más por convencerle que por convencerme llegué a solicitar al director de la prisión una cámara que registrara lo que aconteciera en la celda durante toda la noche. Supongo que todavía se estará riendo.

Aquel día, cuando desperté allí, ante Rosario, que aguardaba pacientemente mi regreso al mundo de la vigilia, me encontré de un sorprendente buen humor lo que es bastante extraño si se tienen en cuenta, no sólo mis costumbres, sino también los asombrosos acontecimientos que me habían llevado a semejante situación. Tampoco era aquella la primera vez que me despertaba contento y feliz. La primera vez que dormí junto al mar, sin ir más lejos, recuerdo haber experimentado una sensación de relajo difícil de olvidar. Unos dicen que tiene que ver con la presión atmosférica, otros con la humedad relativa, supongo habrá quien lo achaque a la presión relativa o a la humedad atmosférica, qué sé yo . Yo sólo sé que, aunque costó conciliar el sueño porque me encontraba junto al desagüe de un colector, cuando lo conseguí, descansé como nunca lo había hecho antes.

Y allí, junto a Rosario, había experimentado una sensación similar. Por supuesto, me refiero al reposo y no a los aromas procedentes del colector, que la Rosario siempre ha sido muy limpia, como su madre. La higiene era una de sus obsesiones. Cuando la operaron de apendicitis insistió en que lo hicieran en su cocina porque la consideraba más limpia que el quirófano. Costó hacerla desistir de aquella idea y sólo se convenció de la necesidad de acudir al hospital cuando le mostraron que la cuchillería del cirujano era mucho más completa que la suya y que el afilador del barrio no lograba los resultados alcanzados por quien prestara el mismo servicio en el centro sanitario.

En ‘La Esquina’ su guerra contra los gérmenes era sin cuartel. No creo que hubiera otro café en el que se consumiera más lejía que agua. Por allí siempre andaba la Rosario desinfectando todo lo por desinfectar e incluso todo lo desinfectado. Era, por así decirlo, profiláctica en grado superlativo. Fregaba a mano todo lo que salía del lavaplatos, en el que nunca confió. Antes, por supuesto, se lavaba las manos, no fuera a ser que estuvieran contaminadas y se ponía unos guantes de goma. Después guardaba toda la vajilla en un armarito estanco que le hizo adquirir a don Germán con el fin de evitar cualquier mota de polvo o, lo que podía ser peor, algún microorganismo con malas intenciones, porque hay por ahí alguno que otro con muy mala leche.

Me dirá usted que eso es matar moscas a cañonazos y yo le contestaré que eso es una soberana tontería. No sé si lo ha probado usted, pero no resulta fácil acertarle a una mosca con un cañón, ni siquiera con uno ligero de calibre 105mm. Las muy puñeteras se desplazan demasiado rápido como para que dé tiempo a realizar todos los ajustes necesarios previos al disparo. No sé si le dije que cumplí el servicio militar sirviendo en artillería, pero no dude de que sé de lo que hablo. Y no haga mucho caso si le cuentan la vieja historia del pozo artesano que volé con el material sobrante del polvorín del cuartel, que no fue más que un accidente consecuencia de la alegre despreocupación propia de la primera juventud. ¿Quién no ha hecho locuras a los dieciocho años?

Lo malo es seguir haciendo locuras a mi edad. Si hubiera sabido contenerme un poco, meditar las cosas, reflexionar sobre las posibles consecuencias de lo que uno va a hacer, si hubiera sabido todo eso, quizá no me habría visto en la situación de despertar para confirmar que Rosario, seguía allí, preocupada y sin saber muy bien qué hacer.


Blogger ana dijo...

Es un panzón de reír todo el capítulo desde el principio hasta el fin! Has cambiado el tono, por lo que veo. Y has vuelto a hablar de moscas!!! Muy bueno lo de "Unos dicen que tiene que ver con la presión atmosférica, otros con la humedad relativa, supongo habrá quien lo achaque a la presión relativa o a la humedad atmosférica, qué sé yo" y lo de el quirófano y los cuchillos, de verdad!  


Anonymous Eduardo Allende dijo...

Una confesión: lo del cuchillo y los quirófanos le debe mucho a Gila.  


Anonymous Eduardo dijo...

Pero no he cambiado ningún tono. Es Ulises el que se va animando.  


Blogger juanba dijo...

¿Y si no fuera la presión atmosférica ni la humedad relativa? ¿Y si sólo fuera el sonido del océano, el sonido de la respiración de Rosario, y sin tan sólo Ulíses se diera cuenta que era el sonido del origen de todas las cosas?

Salutes  


Blogger Wallenstein77 dijo...

Buenos dias a todos:
Una precision Eduardo. Yo subiria de categoria al cañon de 105 mm. poque muchos tanques llevan como armamento principal un cañon que oscila entre los 105 y los 155 mm. y yo personalmente lo consideraria mas bien pesado. Sobre el sueño en la playa, quizas no pudo deberse a la compañia, porque no aparece que estuviera solo, ni tampoco con Rosario. Quizas estuvo de "moraga" (fiesta playera) y acabo cerca del colector.
Saludos a todos.  


Anonymous Eduardo dijo...

Agradecería que alguien me haga saber el calibre de un cañón ligero.  


Blogger Wallenstein77 dijo...

Hola a todos:
Cañones ligeros suelen ser los montados en aviones y helicopteros con sistemas de 20 o 30 mm multiples, para dar una mayor potencia de fuegos. Son mas bien ametralladoras pesadas, en montajes de 6 tubos por ejemplo (como las antiguas gatling de la Guerra Civil americana) y funcionan con electricidad para impulsar el motor y la recarga vertiginosa de los proyectiles.

Saludos a todos.  


Blogger Wallenstein77 dijo...

posdata: Al menos eso es lo que siempre he pensado.Muchos acorazados de la II guerra mundial, tenian este calibre como montajes secundarios, teniendo el Yamato (acorazado mas grande de la II Guerra Mundial 9 cañones de 460 mm). Para mas informacion mirar http://tavira.bitacoras.com/archivos/2005/06/15/era_el_bismarck_un_acorazado_de_bolsillo

Saludos a todos  


Anonymous Eduardo dijo...

Tampoco hay que pasarse, yo sólo quiero saber qué calibre ponerle al cañón ligero que no mata moscas (una 'ametralladora pesada' no me vale, tiene que ser un verdadero cañón).  


Blogger Wallenstein77 dijo...

Eduardo ponle un cañon aleman de 88 mm. que aunque originariamente usado por los alemanes como arma antiaerea, era un cañon multiuso y muy eficaz, que valia para practicamente cualquier situacion. Te lo recomiendo.
Saludos.  


Anonymous Eduardo dijo...

Bien, cuando lo edite lo dejaré así:
'ni siquiera con uno ligero de calibre 88mm, de esos que se usan como antiaéreos, ya sabe'.  


Blogger Wallenstein77 dijo...

Eduardo yo poncria directamente, si me permites la libertad "ni con un 88 aleman de la II Guerra Mundial...". Creo que asi quedaria mejor, porque no se si el 88 se consideraria un cañon ligero.

Saludos a todos.  


Anonymous Eduardo dijo...

En mi historia ni hay guerras, y mucho menos mundiales. Lo que hay es un cañón ligero.  


Blogger Wallenstein77 dijo...

Eduardo solo te comentaba un rato, porque no estoy seguro de que un 88 fuera considerado un cañon ligero y por eso me he tomado la libertad anterior. Una pena que no pasase eso tambien en el mundo real. Por soñar que no quede.
Saludos a todos.  


Blogger Wallenstein77 dijo...

posdata:Obviamente cuando queria decia rato, me he confundido puesto que querida poner dato.
Saludos.  


Anonymous Javier dijo...

De acuerdo con Ana en el tono jocoso. Ya te he comentado más veces que te mueves a la perfección por esto del blog comedy.  


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