La simple modernidad de la forma es siempre un tanto vulgarizadora. Y no puede ser menos de ser así. El público se figura que, porque ellos se interesan en lo que les rodea de un modo inmediato, el Arte debería interesarse también y debería tomarlo como tema. Pero el mero hecho de interesarse ellos en dichos objetos, ya los hace inadecuados para el Arte. Las únicas cosas bellas, como ya dijo alguien, son las cosas que en nada nos conciernen.
(Oscar Wilde, La decadencia de la mentira, 1889)
(Traducción de Ricardo Baeza, 1928)
jueves, septiembre 08, 2005
Recetario - La decadencia de la mentira (IV)
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