<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035</id><updated>2011-04-21T23:24:28.797+02:00</updated><title type='text'>Ficcientos</title><subtitle type='html'>Ficciones a cientos. Osadía literaria y ficcionario particular de Eduardo Allende.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>61</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-113223131143248226</id><published>2005-11-17T11:30:00.000+01:00</published><updated>2005-11-17T13:41:51.433+01:00</updated><title type='text'>Lapidario - Formas de ahorro</title><content type='html'>La única diferencia entre ahorrar esfuerzos y ahorrar dinero es que ahorrar esfuerzos permite llevar una existencia tranquila mientras que ahorrar dinero permite ahorrar esfuerzos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-113223131143248226?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/113223131143248226/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=113223131143248226&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/113223131143248226'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/113223131143248226'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/11/lapidario-formas-de-ahorro.html' title='Lapidario - Formas de ahorro'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-113223126602241460</id><published>2005-11-17T11:00:00.000+01:00</published><updated>2005-11-17T13:41:06.026+01:00</updated><title type='text'>Rosario - Capítulo IX</title><content type='html'>En despertando tuve ocasión de confirmar que Rosario todavía estaba allí. Y si digo ‘en despertando’ es para dejarle claro que no fue ni antes ni después, sino en el preciso momento de abrir los ojos, en ese instante mágico que no es ni vigilia ni sueño y en el que las cosas más fantásticas pueden suceder. Antes, obviamente, habría sido difícil confirmar nada porque el sueño, ya lo han dicho voces más adelantadas que la mía, es capa que cubre todos los humanos pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es que me preocupara en exceso la posibilidad de no encontrarla al despertar pero, al fin y al cabo, ambos habíamos quedado al cargo de cuanto de valor habíamos llevado hasta allí y digo yo que el natural sistema de turnos o guardias exige que si uno anda, como se dice vulgarmente, en brazos de morfeo el otro no debe abandonar la vigilancia bajo ningún concepto si no quiere poner en riesgo el recto cumplimiento de las tareas de custodia que se le han encomendado. Pero, como le digo, no me preocupaba, porque la Rosario siempre ha sido muy suya. Toda esa testarudez que mostraba con la higiene también le resultaba de aplicación en cualquier otro ámbito de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez, para que se haga una idea, don Germán, que tenía que ausentarse por asuntos propios, la dejó al frente de La Esquina con el encargo de atender a no sé qué nuevo distribuidor de refrescos azucarados y con ácido carbónico. La consigna era clara, el distribuidor debía dejar dos cajas a prueba y arreglar cuentas a los quince días. Quiso la fortuna que ese mismo día pararan por allí dos Testigos de Jehová persiguiendo, como es su costumbre, la fácil ganancia de prosélitos. Rosario, viéndolos tan encorbatados, los tomó por distribuidores de bebidas gaseosas y no cejó en su empeño de que le dejaran dos cajas a prueba. Tan vehemente fue su insistencia que uno de ellos tuvo que marchar al bar de enfrente en busca de dos cajas de treinta y seis botellas de aquel nuevo brebaje mientras el otro, ante la atenta mirada de Rosario, acababa nerviosamente y de uno en uno con los panchitos que le había servido para acompañar el sifón. No creo que su compañero se demorara más de quince o veinte minutos pero me da a mí que los sudores transpirados en tan breve lapso le echaron a perder el traje. Una pena, porque tengo entendido que estos Testigos sólo tienen uno que se pasan de padres a hijos aprovechando que hay cosas que nunca pasan de moda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jamás olvidaré la cara de aquellos dos muchachos cuando, al despedirse, Rosario les dijo que volvieran en dos semanas para arreglar cuentas. Mudaron la expresión desde el asombro hasta el espanto. Luego, asiendo firmemente sus Biblias comentadas por el profeta Joseph Smith y con forzada sonrisa, aceleraron el paso hasta perderse tras la esquina que daba y da nombre a nuestro local. Desde entonces, no sé si a causa de este episodio o por alguna otra razón, ningún representante religioso ha turbado la paz de que disfrutamos allí. Pero de lo que sí estoy seguro es de que ninguno de los dos olvidará jamás a Rosario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que como Rosario, a pesar de lo que ella misma crea, ni hay ni puede haber otra igual. Los más ilustres doctores de la filosofía y de la teología han querido coincidir en que todas las personas son únicas. Rosario, por el contrario, estaba orgullosa de no serlo. Solía decir que en su familia había habido Rosarios desde que existen los recuerdos y que incluso la rama de su familia que había marchado muchos años atrás a hacer las américas y se dedicaba exitosamente a la pesca del litoral tenía por costumbre bautizar sus embarcaciones con ese mismo nombre. Cuando aquel extraño pintor extranjero dejó su cuadro en pago de una comida recuerdo que ella le preguntó si alguno de los veleros que en ella se veían llevaba por nombre Rosario. El pobre hombre no salía de su asombro mientras abría los ojos y movía el bigote. Es posible que simplemente no hubiera entendido la pregunta. Al fin y al cabo se le formuló en un idioma que no era el suyo, cualquiera que este fuese .Además, tampoco puede decirse que Rosario se distinguiera por una dicción clara y prosódica. En todo caso, de haber entendido algo, estaba claro que era contrario a toda lógica que nadie pudiese comprender una pregunta tan carente de sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Revilla y el Tranviario hicieron muchas risas con el asunto y llegaron a bautizar el cuadro como ‘El barco de Rosario’ mientras Herminio y don Germán intentaban poner algo de paz, porque la Rosario se tomaba las chanzas por el lado malo y más de una vez casi llega a las manos. Sólo don Alirio permanecía al margen de estos pleitos. Por el contrario, don Antidio, aquel día que nos visitó, se permitió señalar con inusitada autoridad cuál de todos los barcos era el que se llamaba Rosario. Tan inusitada fue que nadie se sintió capaz de contradecirle, pero no era eso lo que yo he venido a contarle así que no me siga distrayendo que a este paso no acabaré nunca.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-113223126602241460?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/113223126602241460/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=113223126602241460&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/113223126602241460'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/113223126602241460'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/11/rosario-captulo-ix.html' title='Rosario - Capítulo IX'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-113223112490972765</id><published>2005-11-17T10:00:00.000+01:00</published><updated>2005-11-17T13:38:44.910+01:00</updated><title type='text'>Recetario - Literatura y compromiso (II)</title><content type='html'>La responsabilidad social es de todos. Quizá en países analfabetos, en que al escritor se le exige algo que él no se había propuesto, toda vez que no es político, ni sociólogo, ni dirigente de masas, en esos países pienso que se está exagerando esto. El escritor es un artista, no un reformador. Los &lt;em&gt;Versos sencillos&lt;/em&gt; de Martí son la obra de un &lt;em&gt;escritor&lt;/em&gt;. Cuando Martí quiso actuar como &lt;em&gt;político&lt;/em&gt; agarró un fusil, se montó en un caballo y murió bellamente en el primer combate. Siempre supo qué cosa estaba haciendo.&lt;br /&gt;(Augusto Monterroso, 1977)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-113223112490972765?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/113223112490972765/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=113223112490972765&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/113223112490972765'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/113223112490972765'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/11/recetario-literatura-y-compromiso-ii.html' title='Recetario - Literatura y compromiso (II)'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-113223089092439135</id><published>2005-11-17T09:00:00.000+01:00</published><updated>2005-11-17T13:34:50.950+01:00</updated><title type='text'>Rincón Publicitario #13</title><content type='html'>&lt;iframe style="WIDTH: 120px; HEIGHT: 240px" marginwidth="0" marginheight="0" src="http://rcm.amazon.com/e/cm?t=salidasdeemer-20&amp;o=1&amp;amp;p=8&amp;l=as1&amp;amp;asins=0192836730&amp;=1&amp;amp;fc1=000000&amp;IS2=1&amp;amp;lt1=_blank&amp;lc1=0000ff&amp;amp;bc1=000000&amp;bg1=ffffff&amp;amp;f=ifr" frameborder="0" scrolling="no"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-113223089092439135?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/113223089092439135'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/113223089092439135'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/11/rincn-publicitario-13.html' title='Rincón Publicitario #13'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-113042194547066799</id><published>2005-10-27T16:05:00.000+02:00</published><updated>2005-10-27T16:05:45.470+02:00</updated><title type='text'>Lapidario - En este mundo traidor...</title><content type='html'>No es cierto que en este mundo traidor nada sea verdad ni mentira. Es incuestionable que el mundo es traidor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-113042194547066799?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/113042194547066799/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=113042194547066799&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/113042194547066799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/113042194547066799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/10/lapidario-en-este-mundo-traidor.html' title='Lapidario - En este mundo traidor...'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-113042140018003549</id><published>2005-10-27T15:20:00.000+02:00</published><updated>2005-10-27T17:06:34.736+02:00</updated><title type='text'>Bestiario - Archibald Fenster-Parrish</title><content type='html'>&lt;img style="FLOAT: right" alt="Image hosted by Photobucket.com" src="http://img.photobucket.com/albums/v707/eduardoallende/afp4.jpg" /&gt;&lt;strong&gt;Archibald Fenster-Parrish&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Pintor y falsificador de obras de arte británico. Surrey, 1911 – Tapihi, 1979&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco puede añadirse a lo que la crítica más excelsa ha declarado ya sobre la obra del pintor Archibald Fenster-Parrish, quizá el mejor ejemplo de lo que la posmodernidad ha transformado el mundo del arte mudándolo desde una estéril pasividad interpretativa hasta un laberinto de significaciones en las que la propia obra se diluye hacia aspectos que trascienden lo meramente apriorístico. Se ha dicho (P.N. Watson, 1973), creo que con razón, que en la obra de Archibald Fenster-Parrish lo sublime destruye el tipo para mostrar una subjetividad tan vehemente como problemática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es mucho lo que se sabe sobre los primeros años de Fenster-Parrish. Las más de las veces se trata de información imprecisa que él mismo fue propagando en diversas entrevistas. En 1992 Patrick Nigel Watson, uno de sus principales biógrafos, localizó su partida de nacimiento, estableciéndose, como venían deseando los estudiosos desde hacía tiempo, un hecho indubitable sobre su origen. A tenor de lo que consta en dicha partida, Archibald Fenster-Parrish fue abandonado a los pocos días de nacer en un callejón de Surrey en 1911. Recogido por las autoridades, fue criado en el orfanato de Santa Cecilia. Como era allí costumbre, los muchachos eran bautizados con los nombres de los autores de los libros de la biblioteca de la institución. Parece ser que Fenster-Parrish era el autor de un tratado de jardinería del siglo XVII.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según declaraciones propias (TLS, 22 de enero de 1963) a temprana edad se vió obligado a buscarse la vida en las más diversas ocupaciones, no todas ellas estrictamente legales. Así, una infancia propia de un cuento de Dickens fue conformando una especial sensibilidad hacia lo profundamente humano entendido como la tragedia del mundo moderno. De aquellos oscuros años data una temprana vocación literaria tal y como se ocupó de mostrar y demostrar Patrick Nigel Watson en su canónica biografía crítica (op.cit.) al presentar un breve relato publicado en el &lt;em&gt;New Spectator&lt;/em&gt;, un diario de escasa tirada que aceptaba colaboraciones de autores noveles. Fenster-Parrish tenía en el momento de la composición del relato doce años pero su prosa parece más bien la de un autor en el ocaso de su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Fenster-Parrish pronto dejaría de escribir. La vida le tenía reservadas otras ocupaciones de las que poco se sabe hoy día. Ni siquiera se tiene conocimiento sobre si su vocación pictórica nació ya en las islas británicas o surgió con posterioridad a su partida hacia París a la edad de diecinueve años. Tampoco hay acuerdo sobre las razones que le empujaron a trasladarse a la capital francesa. Watson (op.cit) sugiere que preseguía los favores de una díscola muchacha que identifica con la que luego sería su mujer, Catherine Duval. Por el contrario, Roger Bradley (1981) afirma que fueron las deudas de juego las que le llevaron a poner tierra, más bien mar, de por medio. Lo cierto es que en 1921, Archibald Fenster-Parrish se encontraba ya instalado en París y comenzaba su carrera como pintor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está más que documentada la firme tendencia de los pintores pelirrojos hacia los girasoles y Archibald no fue una excepción al tomarlos como tema casi obsesivo en sus primeros años como pintor en Paris. De esta primera época data una de sus más conocidas obras, actualmente perteneciente a la colección privada de Günter Lifshitz y que ha sido expuesta en numerosas antologías gracias a la magnanimidad de este afamado coleccionista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;img alt="Image hosted by Photobucket.com" src="http://img.photobucket.com/albums/v707/eduardoallende/girasoles.jpg" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;Girasoles&lt;/em&gt;, 1923&lt;/p&gt;Tras esta primera época se produjo un cambio radical tanto en su técnica como en la temática de sus obras. De acuerdo con Watson, que cita una conversación personal con el pintor acaecida en 1968 en el Tapihi Yatch Club (que en realidad, a pesar de su pomposo nombre, no era más que un cobertizo donde se servían comidas), un inesperado suceso estaría en la raiz de esta transformación, vinculada muy directamente con su descubrimiento de la mítica isla de Tapihi. Al parecer, fue una inocente conversación en un café parisino con un desconocido la que despertó su obsesión por tan legendario destino. Por aquel entonces la fama de Thomas Wassermeier, el descubridor de Tapihi, y que había alcanzado cierta notoriedad gracias a la publicación de sus ‘Crónicas de Tapihi’, ya empezaba a declinar y no hubiera sido extraño que Fenster-Parrish jamás hubiera tenido noticia del mismo de no ser por este fortuito encuentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Archibald Fenster-Parrish comenzó entonces a pintar marinas exóticas de arriesgado colorido intentando representar aquellos lejanos parajes a la par que se dedicaba a recopilar la escasa información existente sobre los mismos. Se trata del producto de una perturbadora ensoñación nacida de su insatisfacción vital convirtiendo así a Tapihi en su Ítaca particular. Fenster-Parrish jamás abandonaría su fascinación por esta minúscula isla del Pacífico hasta el punto de que, muchos años después, se trasladaría allí definitivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta época es su archiconocida &lt;em&gt;Expression Soleil Levant&lt;/em&gt;, que fue expuesta temporalmente en el Museo de Arte Moderno de Nueva York y hoy constituye una de las piezas perdidas más buscadas por marchantes y coleccionistas del mundo entero. En principio, el cuadro pertenecía a la colección privada del autor, pero jamás fue encontrado entre sus pertenencias tras su muerte. Se sabe que se trataba de una de sus obras más queridas y que solía llevarla consigo en sus numerosos viajes por el mundo. Si hemos de creer la estimación publicada en 1999 por la revista &lt;em&gt;Newsweek&lt;/em&gt; su valor actual en el mercado superaría los treinta millones de dólares norteamericanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;img alt="Image hosted by Photobucket.com" src="http://img.photobucket.com/albums/v707/eduardoallende/marina.jpg" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;Expression Soleil Levant&lt;/em&gt;, 1934&lt;/p&gt;Pero, irónicamente, lo que catapultó a la fama internacional a Archibald Fenster-Parrish fueron sus falsificaciones. En aquellos primeros años como pintor, Fenster-Parrish no conseguía vivir de su pintura. Se sospecha incluso que alguna vez reprodujo la obra de artistas consagrados para engañar a algún que otro coleccionista. Lo único que se sabe a ciencia cierta es que Fenster-Parrish fue el primer pintor en falsificarse a sí mismo. Cuando descubría que alguna de sus obras, por la razón que fuere, funcionaba bien en el mercado, no tenía empacho en reproducirla tres y hasta cuatro veces y venderla como pieza única en todos los casos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiso el destino que la trampa fuera descubierta y Archibald Femster-Parrish se vio obligado a enfrentarse a un tribunal. La noticia no ocupó gran espacio en los periódicos pero, por una afortunada casualidad, la breve nota que daba cuenta del acontecimiento fue leída por Jacques Rocheteau, el más reputado crítico de arte en la Francia de la época, que se enfrascó en una encendida defensa del pintor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los panfletos y libelos publicados por Rocheteau dejaban a los magistrados encargados de juzgar el caso como poco más que analfabetos estéticos que no habían sabido comprender la honda significación artística de semejante práctica. Para Rocheteau, la “autofalsificación” debe entenderse como una crítica inmanente de la alienación inherente al modo de producción de caracteriza a las sociedades postindustriales, en las que se cosifica el universo simbólico a través de un control ideológico que sólo puede superarse a través de la experiencia estética.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, la negatividad dialéctica se muestra como un elemento más del entramado estructural de la subjetividad contemporánea, afrimando a la vez que negando el carácter problemático de la individualidad existencial y donde sólo la comunicación se constituye en elemento de realidad frente a las fantasmagóricas apariencias establecidas por las categorías clásicas que quedan, de este modo, superadas en aras de una liberación tan posible como utópica. No era de extrañar, no sólo que Fenster-Parrish saliera absuelto, sino que, además, el mundo artístico resultara fuertemente convulsionado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A raiz de este suceso, la fama de Archibald Fenster-Parrish creció como la espuma. Se multiplicaron los estudios sobre su obra. Las universidades norteamericanas se lo disputaban para que pronunciase conferencias. Los medios de comunicación le dieron una cobertura nunca antes vista en un artista. Cabría decir que fue la primera gran figura mediática del mundo del arte. De esta época es su matrimonio con una agraciada joven francesa, Catherine Duval, que fue seguido en masa por la legión de seguidores del pintor. Catherine se convertiría en su compañera hasta el fin de sus días y en la madre de su única hija, Marianne Fenster-Parrish, que actualmentre vive en Londres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien al principio Archibald Fenster-Parrish disfrutó de su bien merecida fama, no es menos cierto que pronto se le hizo insoportable. La presión de la popularidad le resultaba insufrible. Siempre perseguido por los fotógrafos (recuerden, por ejemplo, sus famosas fotografías huyendo despavorido en compañía de Jerome David Salinger), tendió a alejarse de los centros de actualidad en busca de tranquilidad. Comenzó entonces su periodo viajero que culminaría con la llegada a su deseada Tapihi. Hay noticias, aunque escasas, de su paso por España, Marruecos, Túnez, Egipto, Grecia e Italia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1955 el Museo de Arte Moderno de Nueva York le dedicó una exposición antológica que el tiempo haría que fuese la útlima oportunidad de contemplar su obra al completo. Fenster-Parrish, que seguía huyendo de la fama como de la peste, no se dignó a visitar la exposición aunque permitió que las obras pertenecientes a su colección particular viajaran hasta el nuevo continente. Del catálogo de aquella exposición proceden las únicas reproducciones conocidas de las numerosas obras perdidas de Fenster-Parrish, que aquel año seguía deambulando de incógnito por Europa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco después se perdió su pista para reaparecer dos años más tarde en Guatemala. Se sabe que también visitó el Brasil y que pasó una larga temporada en Argentina, donde pintó otro de sus más celebres cuadros, &lt;em&gt;Le Mort&lt;/em&gt;, desafortunadamente también hoy perdido y que, de acuerdo con ciertas exégesis, representa un punto de inflexión en su evolución pictórica toda vez que parece negar su trayectoria hasta entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;img alt="Image hosted by Photobucket.com" src="http://img.photobucket.com/albums/v707/eduardoallende/lemort.jpg" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;Le Mort&lt;/em&gt;, circa 1956&lt;/p&gt;Tras una breve estancia en Chile, partió en 1958 de Valparaíso para realizar un recorrido por el Pacífico en una destartalada goleta llamada Rosario. Le acompañaba su mujer Catherine, su hija Marianne y un marino local llamado Pablo cuyo apellido no ha perdurado. Fue en este viaje cuando Fenster-Parrish arribó por primera vez a las costas de Tapihi, donde permanecería hasta 1969, año en el que partiría, una vez más de incógnito, hacia Europa en busca de inspiración. No hay noticia alguna de los pormenores de este viaje que se extendió hasta 1972, año de su regreso definitivo a Tapihi donde residió hasta el fin de sus días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mañana de 1979 Catherine lo encontró muerto en su estudio, había estado toda la noche trabajando en lo que sería su última obra, que tituló &lt;em&gt;Fenster&lt;/em&gt; y que hoy se encuentra expuesta en el Tapihi Yatch Club para deleite de sus numerosos clientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;img alt="Image hosted by Photobucket.com" src="http://img.photobucket.com/albums/v707/eduardoallende/fenster.jpg" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;Fenster&lt;/em&gt;, 1979&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Bibliografía recomendada&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Bradley, Roger (1981); &lt;em&gt;Studies on Ludopaty and Sensibility&lt;/em&gt;; Proceedings of the Armenian Psychological Society; Ereván&lt;br /&gt;Gutiérrez, Antidio (1971); &lt;em&gt;Una consideración sobre el azar en la obra de Archibald Fenster-Parrish&lt;/em&gt;; Revista Española de Estudios Profundos, vol. IV, núm. 4, agosto, pp 34-46.&lt;br /&gt;Rocheteau, Jacques, (1999); &lt;em&gt;Selected&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Writings, (edited and translated by Peter Fallon), Vol. XVIII&lt;/em&gt;; Ridley and sons, Oxford.&lt;br /&gt;Watson, Patrick Nigel (1973); &lt;em&gt;Archibald Fenster-Parrish. The Vanishing Portait&lt;/em&gt;; Oxbridge University Press. Segunda edición corregida y ampliada de 1995.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-113042140018003549?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/113042140018003549/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=113042140018003549&amp;isPopup=true' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/113042140018003549'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/113042140018003549'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/10/bestiario-archibald-fenster-parrish.html' title='Bestiario - Archibald Fenster-Parrish'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-113042046076658114</id><published>2005-10-27T15:10:00.000+02:00</published><updated>2005-10-27T15:41:00.766+02:00</updated><title type='text'>Recetario - Partes del libro</title><content type='html'>Cuando escriban piensen que todo el libro es una máquina compuesta de papel impreso y de un lector. Yo al menos escribo siempre para el lector.&lt;br /&gt;(&lt;em&gt;Adolfo Bioy Casares, 1984&lt;/em&gt;)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-113042046076658114?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/113042046076658114/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=113042046076658114&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/113042046076658114'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/113042046076658114'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/10/recetario-partes-del-libro.html' title='Recetario - Partes del libro'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-113042040507400791</id><published>2005-10-27T15:00:00.000+02:00</published><updated>2005-10-27T15:40:05.093+02:00</updated><title type='text'>Rincón Publicitario #12</title><content type='html'>&lt;iframe style="WIDTH: 120px; HEIGHT: 240px" marginwidth="0" marginheight="0" src="http://rcm.amazon.com/e/cm?t=salidasdeemer-20&amp;o=1&amp;amp;p=8&amp;l=as1&amp;amp;asins=0517189631&amp;fc1=000000&amp;amp;=1&amp;lc1=0000ff&amp;amp;bc1=000000&amp;lt1=_blank&amp;amp;IS2=1&amp;bg1=ffffff&amp;amp;f=ifr" frameborder="0" scrolling="no"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-113042040507400791?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/113042040507400791'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/113042040507400791'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/10/rincn-publicitario-12.html' title='Rincón Publicitario #12'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112619422712386353</id><published>2005-09-08T16:00:00.000+02:00</published><updated>2005-09-08T17:43:47.123+02:00</updated><title type='text'>Lapidario - Noblezas</title><content type='html'>Un aristócrata es un señor dispuesto a pagar al estado por la posesión de un título cuyo origen está en la gracia divina. Es decir, lo contrario de un arzobispo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112619422712386353?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112619422712386353/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112619422712386353&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112619422712386353'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112619422712386353'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/09/lapidario-noblezas.html' title='Lapidario - Noblezas'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112619419746779393</id><published>2005-09-08T15:00:00.000+02:00</published><updated>2005-09-09T11:16:23.200+02:00</updated><title type='text'>Rosario - Capítulo VIII</title><content type='html'>Como creo haber dicho antes, Rosario todavía estaba allí cuando desperté. Reconozco que el bueno del Tranviario me ha desviado algo de este trasunto que aquí me traigo entre manos pero es que cuando uno ve alterado el ritmo natural de los pensamientos por algún que otro suceso inesperado las neuronas parecen irse de vacaciones, como aquel día en que se presentó en La Esquina, sin avisar y sin que nadie tuviera noticia previa de su existencia, don Antidio Gutiérrez, el hermano gemelo de don Alirio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo recuerdo perfectamente por la estupefacción generalizada que el suceso produjo. Don Antidio era exactamente idéntico a don Alirio y, toda vez que éste aún no había llegado a La Esquina, bien podía habérsele confundido con él de no ser por su extraña indumentaria, francamente disímil de aquel traje al que don Alirio nos tenía acostumbrados. Vestía don Antidio una camiseta del Sporting de Gijón con el número que en su día lució un histórico del club, Quini; pantalones cortos de esos que ahora llaman ‘bermudas’ sin sospechar que Juan Bermúdez, al que deben su nombre, jamás habría vestido prenda semejante y probablemente se sienta ofendido por este frívolo uso; alpargatas de esparto, quizá el único rasgo elegante de su atuendo, y una visera publicitaria de British Petroleum que debía ser de los tiempos en que el petróleo sólo se usaba para iluminación. Tenía la mirada perdida, como si algo terrible le hubiera sucedido y todavía no lo hubiera digerido convenientemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Tranviario, acompañado por Revilla, se acercó a él como si quisiera tocarle para comprobar que no era una aparición. No lo era, pero se vió interrumpido por la llegada del verdadero don Alirio que, por una vez, abandonó su tradicional costumbre de aislarse en la mesa del fondo con su cuaderno de notas y se dirigió hacia el que luego sabríamos que era su hermano. Tomándole del brazo le condujo al comedor, donde ambos se quedaron un buen rato contemplando la chillona marina de aquel extraño pintor extranjero del que le hablé. No se dirigieron la palabra en ningún momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto entre los habituales circulaba toda clase de rumores. Herminio, que a ratos veía fantasmas, se empeñó en demostrar no sé qué teorías parapsicológicas con menos fundamento que las croquetas de La Esquina. Revilla y el Tranviario apuraban nerviosamente sus farias mientras hojeaban frenéticamente el periódico como si allí estuviera la respuesta al enigma. Rosario le daba a la bayeta con más brío que de costumbre, que ya era mucho. Sólo Yoshimoto sonreía plácidamente en silencio, pero bueno, es que eso es lo que hacia a todas horas, de día y de noche, despierto o dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de una hora más o menos, don Alirio salió del comedor y nos ofreció las necesarias y deseadas explicaciones sobre la identidad de su gemelo, que todavía se pasó un buen rato, esta vez en soledad, allá en el comedor. No sería hasta una media hora después cuando don Antidio se presentó ante nosotros y pidió un vaso de agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Marchando una de color no líquido –gritó don Germán y yo se la serví inmediatamente, como buen profesional que soy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En toda la mañana don Antidio sólo bebió agua, pero en cantidades suficientes para regar las tierras de mi tío Antonio durante dos años. Poco a poco fue recuperando el ser y el habla y una vez alcanzada la tranquilidad de la parroquia, que nunca ha querido creer en la existencia de eso que los académicos llaman doppleganger, hasta se unió a la charla general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supimos así que su extraño aspecto se debía a un desafortunando suceso. Había sido atracado y le habían birlado todas sus pertenencias. Aquellos ropajes eran los restos que el inquilino anterior de la habitación de la pensión en que se alojaba había dejado allí olvidados. De las razones de su visita, sin embargo, jamás llegamos a saber nada. Cada vez que alguien preguntaba eso tan socorrido de ¿y qué le ha traido usted por aquí?, los dos hermanos cruzaban una mirada cómplice y cambiaban de tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco es que la cosa despertara grandes preocupaciones. En La Esquina estamos acostumbrados a los misterios y uno más no le quita allí el sueño a nadie. Yo mismo, por ejemplo, no tuve impedimento ninguno en quedarme dormido en extrañísimas circunstancias para luego despertar y ver que Rosario todavía estaba allí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112619419746779393?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112619419746779393/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112619419746779393&amp;isPopup=true' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112619419746779393'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112619419746779393'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/09/rosario-captulo-viii.html' title='Rosario - Capítulo VIII'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112619404531547192</id><published>2005-09-08T14:00:00.000+02:00</published><updated>2005-09-08T17:40:45.316+02:00</updated><title type='text'>Recetario - La decadencia de la mentira (IV)</title><content type='html'>La simple modernidad de la forma es siempre un tanto vulgarizadora. Y no puede ser menos de ser así. El público se figura que, porque ellos se interesan en lo que les rodea de un modo inmediato, el Arte debería interesarse también y debería tomarlo como tema. Pero el mero hecho de interesarse ellos en dichos objetos, ya los hace inadecuados para el Arte. Las únicas cosas bellas, como ya dijo alguien, son las cosas que en nada nos conciernen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Oscar Wilde, La decadencia de la mentira, 1889)&lt;br /&gt;(Traducción de Ricardo Baeza, 1928)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112619404531547192?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112619404531547192/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112619404531547192&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112619404531547192'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112619404531547192'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/09/recetario-la-decadencia-de-la-mentira_08.html' title='Recetario - La decadencia de la mentira (IV)'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112619398158415347</id><published>2005-09-08T13:00:00.000+02:00</published><updated>2005-09-08T17:39:41.593+02:00</updated><title type='text'>Rincón Publicitario #11</title><content type='html'>&lt;iframe style="WIDTH: 120px; HEIGHT: 240px" marginwidth="0" marginheight="0" src="http://rcm.amazon.com/e/cm?t=salidasdeemer-20&amp;o=1&amp;amp;p=8&amp;l=as1&amp;amp;asins=0375757945&amp;fc1=000000&amp;amp;=1&amp;lc1=0000ff&amp;amp;bc1=000000&amp;lt1=_blank&amp;amp;IS2=1&amp;bg1=ffffff&amp;amp;f=ifr" frameborder="0" scrolling="no"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112619398158415347?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112619398158415347'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112619398158415347'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/09/rincn-publicitario-11.html' title='Rincón Publicitario #11'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112584437185715152</id><published>2005-09-04T16:00:00.000+02:00</published><updated>2005-09-04T16:32:51.856+02:00</updated><title type='text'>Lapidario - Estrecheces y otros peligros</title><content type='html'>La vida se reduce a dos clases de hechos, los que producen pérdidas y los que producen perdiciones.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112584437185715152?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112584437185715152/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112584437185715152&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112584437185715152'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112584437185715152'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/09/lapidario-estrecheces-y-otros-peligros.html' title='Lapidario - Estrecheces y otros peligros'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112584433044648312</id><published>2005-09-04T15:00:00.000+02:00</published><updated>2005-09-04T16:32:10.453+02:00</updated><title type='text'>Bestiario - Thomas Wassermeier</title><content type='html'>&lt;img style="FLOAT: right" alt="Image hosted by Photobucket.com" src="http://img.photobucket.com/albums/v707/eduardoallende/thw.jpg" /&gt;&lt;strong&gt;Thomas Wassermeier&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Explorador y aventurero renano, Dusseldorf, 1867 – Tapihi, 1940&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de no haber razón alguna que pueda justificarlo diríase que Thomas Wassermeier ha sido víctima de una conspiración urdida para sepultar su memoria. Poco rastro queda ya de sus viajes, hazañas y descubrimientos. Las modernas enciclopedias ya casi no conservan registro alguno de quien en su día gozó de gran popularidad y cuyas correrías por los cinco mares y siete continentes fueron seguidas con asombro e inquietud por una gran multitud de lectores. Son bien pocos los iniciados que aún guardan el recuerdo de la mítica isla de Tapihi, destino cargado de incontables significaciones y evocador de tiempos que quizá no hayan de regresar jamás. Dedicaré este artículo a paliar en lo posible este olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco se sabe de la infancia de Thomas Wassermeier. Curiosamente, sí se conoce que vio la luz en Dusseldorf un 6 de noviembre de 1867 a las 7:54 am de una habitación del ala nordeste, primer piso, del domicilio familiar, sobre una colcha verde, gracias a la extrema, casi obsesiva precisión del dietario de Agnes Wiederhausen, la comadrona que atendió el parto. No es éste el lugar para referir la gran cantidad de hombres notables que fueron traídos al mundo con la ayuda de esta fornida matrona austriaca. Los que quieran informarse pueden consultar las páginas del semanario Stern correspondientes al 12 de septiembre de 1985, donde fueron publicados amplios extractos del mismo gracias a un acuerdo con el anónimo financiero que adquirió el original en la subasta celebrada en 1963 en Sothebys.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tobías Wassermeier, su padre, era un relojero de gran reputación en la región. Había mantenido la tradición familiar de confeccionar relojes que había iniciado su bisabuelo. Cuéntase que Inmanuel Kant poseyó un auténtico Wassermeier, lo que explicaría la cotidiana precisión de sus paseos por Könnisberg. Actualmente, de hecho, se conserva una interesante colección de relojes Wassermeier en el Feinheit Museum de Zurich.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La personalidad del pequeño Thomas se vió marcada por dos hechos fundamentales: el hecho de crecer en una casa repleta de mujeres (su madre, sus siete hermanas y su anciana tía Agatha, que llegó de visita un verano de 1873 y ya nunca abandonó el domicilio familiar hasta su muerte), y haber sufrido la severa disciplina de su padre, amante del rigor y la exactitud como todo buen relojero. Algunos malpensados han sugerido que Agnes Wiederhausen fue la amante de Tobías, enamorados ambos de la precisión, pero lo cierto es que no hay ninguna evidencia sólida que permita afirmarlo. En todo caso, muchos han querido explicar la inexactitud y falta de rigor de las localizaciones de los descubrimientos de Thomas Wassermeier como una airada reacción hacia la figura de su padre, que siempre le persiguió como un fantasma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fueron las constantes rencillas con su padre, así como el desaire amoroso que sufrió de una joven de aspecto inocente pero perversas intenciones las que le empujaron a abandonar el hogar con tan sólo diecisiete años. En la carta de despedida que aún se conserva en su casa natal, hoy convertida en museo, puede leerse un conmovedor adiós. Excusen mi apresurada traducción que, seguro, no le hace justicia al elevado estilo del original.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Dejo atrás la autoridad aunque la sé guiada por un corazón recto. Dejo atrás las decepciones por no ser quien mi padre hubiera querido. Dejo atrás los horarios y las exactas descripciones. Dejo atrás las comidas a las 12:15 y los despertares a las 6:45. Dejo atrás las ocho horas y cuarenta minutos diarios en el taller. Dejo atrás el orden de las piezas y el de la vida. Y dejo atrás a la bella Katherine aunque sin darle la espalda porque cualquiera se atreve a hacerlo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras una serie de vicisitudes de las que no ha quedado registro alguno, Thomas Wassermeier vino a dar a Marsella. Allí pasó una serie de años buscándose la vida por los bajos fondos y trabajando esporádicamente como estibador. De aquellos días data el surgimiento de su gran amor así como el fortuito encuentro con el misterioso hombre barbado que jamás quiso identificar y que tan crucial resultaría en su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Thérese, la mujer que desde entonces siempre estuvo a su lado, era una joven meretriz que se ganaba la vida atendiendo las necesidades y deseos de los marineros que recalaban en ‘Le perroquet bleu’ un tugurio situado a escasos cincuenta metros del muelle comercial. Wassermeier describiría tiempo después la primera vez que la vió con una romántica frase que ya se ha hecho célebre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Fue ver la luz que tanto faltaba tanto en el local como en mi vida. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De aquellos días, como he dicho, data también el crucial encuentro con el hombre barbado, uno de los episodios más oscuros de la biografía de Thomas Wassermeier. Nadie ha conseguido averiguar jamás la identidad del individuo al que Wassermeier describió como ‘de rostro severo, aspecto nórdico y con cara de haber pasado mucho frío’. Se han publicado numerosísimas teorías, las más de las veces simples especulaciones sin fundamento. Algunas de ellas son tan disparatadas como la que formuló Hans Klaus von Richter, que llegó a afirmar que se trataba nada menos que del mismísimo Jesper Henning-Olsen, que habría huído de su célebre cámara a través de un túnel secreto expresamente construido para poder desaparecer sin dejar rastro. En todo caso, parece que su verdadera identidad está condenada a permanecer en el más estricto secreto. No veo mejor manera de relatar este encuentro que transcribir literalmente la narración del mismo contenida en las ‘Crónicas de Tapihi’ del propio Wassermeier en traducción de Anastasio Méndez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Aquel hombre de rostro severo, aspecto nórdico y con cara de haber pasado mucho frío se sentó en la mesa sin esperar a que yo asintiera. Guardó silencio durante unos minutos que parecieron horas mientras escudriñaba todo a su alrededor con inquieta mirada. Tras un dar par de tragos a su cerveza se decidió a hablar.&lt;br /&gt;– No creo que me conozca y por el momento será mejor que siga sin saber quién soy.&lt;br /&gt;Thérese, mi amada Thérese, recorría el local en busca de clientes y me costaba prestar la debida atención a mi interlocutor. El hombre de la barba prosiguió.&lt;br /&gt;– Antes de que le cuente lo que he venido a decirle es necesario que me responda a un par de preguntas. La primera es ¿sabe usted manejar un barco?&lt;br /&gt;No sé por qué le dije que sí. En aquellos días yo andaba a la caza de alguna forma de escapar de allí con Thérese y me pareció que aquel hombre misterioso podía ser la solución a nuestros problemas.&lt;br /&gt;– La segunda es ¿le ata algo o alguien a este lugar?.&lt;br /&gt;Casi sin pensarlo dirigí la mirada hacia Thérese. No fue un acto consciente pero el anciano comprendió rápidamente la situación.&lt;br /&gt;– Ah, la jovencita –alcanzó a decir–. No debe preocuparse por ella. Déjeme contarle una historia y decida usted si quiere acompañarme. Si ella decide por voluntad propia unirse a nuestro viaje no habrá incoveniente por mi parte. Siempre es agradable la compañía de una bella mujer.&lt;br /&gt;Entonces me contó su historia no sin antes hacerme jurar que jamás revelaría a nadie los detalles de la misma. Supe entonces quién era, qué le había llevado hasta allí y qué se proponía. No puedo traicionar aquí la palabra que le dí, pero baste decir que me propuso partir inmediatamente en busca de un gran secreto que cambiaría nuestras vidas para siempre.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;A raíz de aquella conversación adquirieron un destartalado velero que llevaba por nombre &lt;em&gt;Ghel&lt;/em&gt;. Sir Rupert Cholmondeley, uno de sus principales biógrafos, ha querido ver en ese nombre el acrónimo de ‘&lt;em&gt;Grandeur, honnêteté, énergie, lutte&lt;/em&gt;’, pero no hay evidencia de que fuera realmente así. Tenía ocho metros escasos de eslora y no podía proporcionar grandes comodidades a su trío de tripulantes, pero fue suficiente para llevar a buen término uno de las viajes más apasionantes de la historia de la navegación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Thomas Wassermeier, Thérese y el misterioso hombre barbado partieron de Marsella un 6 de junio de 1893. De sus primeras singladuras no se conoce gran detalle. Se sabe que pasaron una temporada en Cabo Verde y que hacia finales de 1894 alcanzaron a divisar la Table Mountain arribando a Ciudad del Cabo el 20 de diciembre de ese mismo año. No se habían dado mucha prisa por lo que se ve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Ciudad del Cabo el misterioso hombre barbado, que ya contaba ochenta años, comprendió que no le quedaban fuerzas para emprender la travesía del Índico y del Pacífico y rogó a la joven e intrépida pareja que continuara viaje sin él. En las ‘Crónicas de Tapihi’ está registrada su despedida: ‘&lt;em&gt;Ya sabeis qué habeis de buscar; os insto a hacer realidad el sueño de este viejo loco que llegó del frío en pos de una liberación que ahora os corresponde; buenos vientos y mejores mares&lt;/em&gt;’ –les dijo. Se cree, aunque no ha habido forma de confirmarlo, que este oscuro personaje murió en Ciudad del Cabo poco después de la partida de Thomas y Thérese a principios de 1895.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las ‘Crónicas de Tapihi’ están llenas de jugosas anécdotas que narran las peripecias de este viaje. Sin duda harán las delicias de cualquier lector por lo que les invito a disfrutarlas. Les diré aquí, resumiéndolo mucho, que, tras doblar el Cabo de Buena Esperanza, Thomas y Thérese a travesaron los dos océanos y hacia finales de 1896 se produjo un hecho crucial, el descubrimiento de Tapihi, isla principal de un recóndito atolón presidida por la majestuosa figura del inactivo volcán Farupiti y rodeada por una barrera de coral que forma una bellísima Laguna en su interior. Wassermeier creyó haber llegado al paraíso y así lo dejo escrito en su diario de navegación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ni del todo tierra ni del todo mar, una perla escondida en un estuche azul que promete la felicidad y devuelve la esperanza a quienes la daban por perdida.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Cierto es que Tapihi no aparece en los mapas y que ningún cartógrafo ha sido capaz de localizarla con precisión. Esto ha llevado a unos cuantos a desconfiar de la veracidad del descubrimiento y en ciertos ambientes se da por hecho, sin prueba alguna, que se trata de un fraude. Sin embargo no es menos cierto que todo aquel con suficiente empeño en alcanzar tan mítico destino lo ha conseguido. Por citar sólo dos nombres de la extensa lista de ilustres personajes que han pisado Tapihi baste nombrar a Roscoe Eames, compañero de Jack London en su viaje en el Snark y que luego traduciría al inglés algunas de las más célebres paginas de Wassermeier, o el pintor Archibald Fenster-Parrish, que buscó allí alejarse del excesivo revuelo que su obra había provocado a ambos lados del Atlántico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al regreso de su primer viaje a Tapihi fue cuando Wassermeier comenzó a publicar por entregas, primero en un periódico local, y después en toda la prensa alemana, las ‘Crónicas de Tapihi’ que gozaron de enorme popularidad. Tapihi se convirtió, de la noche a la mañana, en símbolo de libertad frente las alienantes acometidas del progreso y poco a poco se ganó un lugar en los corazones de todos aquellos que aun conservaban algo de la bondad primigenia que hoy parece perdida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Thomas Wassermeier regresó a Tapihi en cinco ocasiones, la última de ellas para quedarse definitivamente. En 1910 proclamó su independencia, más formal que real toda vez que ninguna nación la reconocía como propia al no poder situarla en el mapa, y se autoproclamó Rey de Tapihi, cargo que desempeñó hasta su muerte en 1940. Allí fue enterrado, en las faldas del volcán Farupiti, donde una lápida luce el epitafio que él mismo compuso y en el que muchos han querido ver el acto de reconciliación final con su padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Este es el verso que para mí grabarás&lt;br /&gt;«Yace aquí, donde anhelaba estar&lt;br /&gt;en casa el marino, de vuelta del mar&lt;br /&gt;y, de vuelta de la colina, el relojero» &lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112584433044648312?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112584433044648312/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112584433044648312&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112584433044648312'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112584433044648312'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/09/bestiario-thomas-wassermeier.html' title='Bestiario - Thomas Wassermeier'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112584365363862964</id><published>2005-09-04T14:00:00.000+02:00</published><updated>2005-09-04T16:20:53.640+02:00</updated><title type='text'>Recetario - La decadencia de la mentira (III)</title><content type='html'>O bien acaban por caer en la deplorable preocupación de la exactitud, o bien se dan a frecuentar a las personas de edad y bien informadas. Ambas cosas son igualmente fatales a su imaginación, como en realidad lo serían a la imaginación de cualquiera, y en poco tiempo he aquí que desarrollan una facultad tan morbosa como insana de decir la verdad, y empiezan a comprobar todas las afirmaciones que se hacen en su presencia, y no vacilan en contradecir a las personas más jóvenes que ellos, y a veces acaban por escribir novelas tan semejantes a la vida que no hay modo de creer en su verosimilitud. Y no se crea que es un ejemplo aislado éste que presentamos, no; es simplemente un caso entre muchos, y lo cierto es que como no se haga algo para impedir, o modificar cuando menos, este culto monstruoso de los hechos que ha llegado a ser el nuestro, el Arte quedará estéril y la Belleza desaparecerá de este mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Oscar Wilde, La decadencia de la mentira, 1889)&lt;br /&gt;(Traducción de Ricardo Baeza, 1928)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;em&gt;Continuará&lt;/em&gt;)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112584365363862964?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112584365363862964/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112584365363862964&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112584365363862964'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112584365363862964'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/09/recetario-la-decadencia-de-la-mentira.html' title='Recetario - La decadencia de la mentira (III)'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112584357055887144</id><published>2005-09-04T13:00:00.000+02:00</published><updated>2005-09-04T16:19:30.566+02:00</updated><title type='text'>Rincón Publicitario #10</title><content type='html'>&lt;iframe style="WIDTH: 120px; HEIGHT: 240px" marginwidth="0" marginheight="0" src="http://rcm.amazon.com/e/cm?t=salidasdeemer-20&amp;o=1&amp;amp;p=8&amp;l=as1&amp;amp;asins=0192838016&amp;fc1=000000&amp;amp;=1&amp;lc1=0000ff&amp;amp;bc1=000000&amp;lt1=_blank&amp;amp;IS2=1&amp;bg1=ffffff&amp;amp;f=ifr" frameborder="0" scrolling="no"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112584357055887144?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112584357055887144'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112584357055887144'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/09/rincn-publicitario-10.html' title='Rincón Publicitario #10'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112202270897351441</id><published>2005-07-22T04:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-22T10:58:28.973+02:00</updated><title type='text'>Lapidario - Deportes de pelota</title><content type='html'>El principal deporte de pelota es, indudablemente, el golf (siempre que uno se deje ganar por su jefe).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112202270897351441?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112202270897351441/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112202270897351441&amp;isPopup=true' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112202270897351441'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112202270897351441'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/lapidario-deportes-de-pelota.html' title='Lapidario - Deportes de pelota'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112202264985664652</id><published>2005-07-22T03:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-22T12:56:51.733+02:00</updated><title type='text'>Rosario - Capítulo VII</title><content type='html'>Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía habría de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Debe perdonarme que comience así este capítulo pero al comprobar todo lo que ya llevo redactado no he podido evitar sentirme un poco escritor y no he sabido resistir la tentación de darme hoy el gusto de empezar un texto con estas palabras, aprovechándome de su confianza, querido lector. No se lo tome muy en serio. El hielo no es cosa exótica para los que trabajamos en un bar. Y como sabe, nunca conocí a mi padre, así que difícilmente pudo llevarme a conocer nada. Por lo demás, jamás he visto un coronel de cerca y, aunque sí me ví una vez frente a un pelotón de fusilamiento, eso forma parte de otra historia que no creo le interese en demasía. La que nos ha traído aquí es aquella otra en la que desperté y, para mi sorpresa, descubrí que Rosario todavía estaba allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que la vida es una sucesión de sorpresas ante la que sólo cabe disponerse a asumir en todo momento lo que uno menos espera. La única regularidad que he detectado a lo largo de los años de mi vida es precisamente que basta con esperar algo para garantizar que no suceda. Pero ojo, porque si uno se pone a esperar algo con el único propósito de evitar que suceda, su secreta esperanza es en realidad la contraria y el tiro le saldrá por la culata. No sé si me explico, pero es que tengo tendencia a liarme con los razonamientos, cosa que más de una vez casi me hace ingresar en la lista negra del Tranviario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Tranviario era un hombre de mundo, pero de un mundo muy pequeño y limitado. Él siempre creyó lo contrario porque una vez había visitado Londres invitado por los señores de la casa donde servía su mujer, personas demasiado importantes como para que cometa yo aquí la torpeza de decirle sus nombres (o sus apellidos, que entre esta clase de gente es cosa de mucha más relevancia). Fue allí, en Londres, concretamente visitando su jardín zoológico, donde el Tranviario se hizo con una placa que decía ‘Cuidado, Animal Peligroso’. La placa, en realidad, no decía exactamente eso porque estaba escrita en inglés pero yo se la he traducido para su mejor comprensión. No es que yo sepa idiomas. Fue el Herminio, que tuvo que estudiarlos para preparar la oposición, quien nos tradujo el mensaje de la placa a todos los de ‘La Esquina’, porque allí no abundan los políglotas ¿sabe?. Sólo don Alirio podría considerarse dotado de cierto don de lenguas, pero tiraba más hacia el alemán, el volapuk y el idioma de la recóndita isla de Tapihi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que el Tranviario colocó esa placa en una de las banquetas del bar y desde ese día tomó posesión de la misma. Y como quiera que don Germán no tomó cartas en el asunto y que los plazos de la usucapión no parecen tener gran relevancia en esta clase de negocios, la banqueta sigue siendo de su propiedad a día de hoy y a nadie permite sentarse en ella. Pero es que el Tranviario siempre ha sido muy suyo. Fíjese que es la única persona que yo he conocido que tiene una lista negra. Pero una lista negra de verdad. Siempre va con un pequeño cuaderno, y cuando se enfada con alguien, allí apunta su nombre para recordar a quién ha retirado el saludo. Y no se vaya a creer que es una retirada cualquiera. Cuando el Tranviario retira el saludo, lo hace de forma bien ostentosa. No es, en su caso, omisión sino acción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo que conozco de sus costumbres entra dentro de lo posible, aunque no de lo probable, ser sacado de esa lista después de haber sido incluido en ella. Recuerdo que Yoshimoto llegó a ingresar en la lista por cierto malentendido idiomático y, una vez aclarado éste, el Tranviario no tuvo reparo en hacer desaparecer sus, por así decirlo, antecedentes penales. Pero muchos otros no pueden decir lo mismo. A alguno incluso le bastó pasar por ‘La Esquina’ una sóla vez para ganarse la condenación del Tranviario. Hubo, por ejemplo, un extranjero que se presentó hace años a comer. Dio buena cuenta de la fabada de Rosario, que tiene su bien ganada fama y reconocimiento por los alrededores, antes de confesar que no disponía de dinero. Como, por lo visto, era pintor, don Germán aceptó uno de sus cuadros como pago por el menú. Y ahí sigue colgado en el comedor. Una marina con unos barquitos al atardecer y con un uso de los colores para mi gusto demasiado estridente, poco apropiado para acompañar las excelencias de la cocina de Rosario, aquella que cuando desperté, por si no lo recuerda, todavía estaba allí. Le ruego esté atento porque los condenados a leer esta mi historia no tendrán una segunda oportunidad sobre la tierra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112202264985664652?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112202264985664652/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112202264985664652&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112202264985664652'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112202264985664652'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/rosario-captulo-vii.html' title='Rosario - Capítulo VII'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112202233628984050</id><published>2005-07-22T02:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-22T10:52:16.290+02:00</updated><title type='text'>Recetario - Le decadencia de la mentira (II)</title><content type='html'>La pérdida que resulta para la literatura en general de este falso ideal de nuestra época, apenas podría exagerarse. La gente habla sin ton ni son del «embustero nato», exactamente lo mismo que habla del «poeta nato». Pero en ambos casos se equivocan y yerran. La mentira y la poesía son artes –y artes, como viera Platón, no sin relación entre sí– y requieren el más atento estudio, la devoción más desinteresada. Realmente, ambas tienen su técnica, lo mismo, exactamente, que la tienen las artes más materiales de la pintura y la escultura, y sus secretos sutiles de forma y de color, y sus misterios de construcción, y sus métodos artísticos premeditados. Lo mismo que se conoce al poeta por su música bien acordada, se puede reconocer al embustero por su elocución cálida y rítmica, y en ninguno de los dos casos bastará la inspiración casual del momento. En esto, como en todo, la práctica tiene que preceder a la perfección. Pero, en los días que corren, mientras la costumbre de hacer versos se ha hecho demasiado común y debería, en lo posible, ser contrariada, disuadiendo a la gente de su cultivo, la costumbre de mentir, en cambio, ha caído casi en el descrédito. ¡Cuántos jóvenes comienzan la vida con un don natural de exageración que, de ser adecuadamente fomentado y cultivado, y mediante la imitación de los mejores modelos, podría florecer en algo realmente grande y maravilloso, y no obstante, por regla general, se frustran del modo más lastimoso! O bien acaban por caer en la deplorable preocupación de la exactitud...&lt;br /&gt;(Oscar Wilde, La decadencia de la mentira, 1889)&lt;br /&gt;(Traducción de Ricardo Baeza, 1928)&lt;br /&gt;(&lt;em&gt;Continuará&lt;/em&gt;)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112202233628984050?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112202233628984050/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112202233628984050&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112202233628984050'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112202233628984050'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/recetario-le-decadencia-de-la-mentira.html' title='Recetario - Le decadencia de la mentira (II)'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112202217497891385</id><published>2005-07-22T01:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-22T10:49:34.983+02:00</updated><title type='text'>Rincón publicitario #9</title><content type='html'>&lt;iframe marginwidth="0" marginheight="0" src="http://rcm.amazon.com/e/cm?t=salidasdeemer-20&amp;o=1&amp;amp;p=8&amp;l=as1&amp;amp;asins=1591021952&amp;fc1=000000&amp;amp;amp;=1&amp;lc1=0000ff&amp;amp;bc1=000000&amp;lt1=_blank&amp;amp;IS2=1&amp;f=ifr&amp;amp;amp;bg1=ffffff&amp;amp;f=ifr" frameborder="0" width="120" scrolling="no" height="240"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112202217497891385?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112202217497891385'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112202217497891385'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/rincn-publicitario-9.html' title='Rincón publicitario #9'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112138853001645899</id><published>2005-07-15T04:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-15T02:48:50.016+02:00</updated><title type='text'>Lapidario - Hablar bien</title><content type='html'>Sorprende que, de entre el numeroso grupo de personas que se manifiestan interesadas en que se hable bien, resulten más bien escasos los que especifican de quién o qué hay que hablar bien.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112138853001645899?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112138853001645899/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112138853001645899&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112138853001645899'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112138853001645899'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/lapidario-hablar-bien.html' title='Lapidario - Hablar bien'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112138840522927297</id><published>2005-07-15T03:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-15T02:52:39.353+02:00</updated><title type='text'>Bestiario - Jesper Henning-Olsen</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;img style="FLOAT: right" alt="Image hosted by Photobucket.com" src="http://img.photobucket.com/albums/v707/eduardoallende/jho.jpg" /&gt; Jesper Henning-Olsen&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Lingüista Noruego; Steinkjer, 1814- ¿Oslo, 1887?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejado de todas las corrientes importantes de la lingüística moderna, el caso de Jesper Henning-Olsen es con toda probabilidad uno de los más paradigmáticos ejemplos de intelectual autónomo, capaz de desarrollar una intensa y fructífera carrera investigadora con total independencia de los trabajos de sus contemporáneos. Pero Henning-Olsen no sólo es conocido por su trascendental contribución filológica sino también por haber sido el protagonista accidental de uno de los más enigmáticos episodios de la historia reciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jesper Henning-Olsen vino al mundo en Steinjerk, al norte de Noruega, un 14 de julio de 1814. Fue el tercero de cinco hermanos en una acomodada familia y puede decirse que tuvo una infancia feliz y sin contratiempos dignos de reseñar. Tras graduarse en filología, comenzó sus investigaciones centrado en la interpretación y análisis de los kennings, como era costumbre entre los miembros de su generación. Sin embargo, pronto se apartó de esta línea de trabajo al descubrir que en algunas recónditas aldeas del Japón persistían curiosas formas de la metáfora capaces de constituir lenguas completas por sí solas, de sustituir, por así decirlo, a las formas complejas y desarrolladas de comunicación con un mínimo número de elementos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su tesis de grado fue una monografía sobre una de estas construcciones orientales, aquella que reúne las palabras ‘cazar lluvia guante’ y que ha devenido con los años en un clásico de la especialidad. En ella demuestra la espectacular polisemia de esta aproximación a la comunicación que denominó ‘polivalencia metafórica’ y que lo mismo vale para quejarse del reuma que para pedir un carajillo en una cafetería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una reputación sólidamente establecida gracias a estos trabajos, Henning-Olsen dio un giro de unos ciento noventa y cuatro grados a sus investigaciones para especializarse en el campo que le ha proporcionado un lugar de excepción en el Olimpo filológico: el estudio de las lenguas que jamás ha hablado nadie y que hoy conocemos como Pseudofilología. En otras palabras, no se trata del estudio de lenguas muertas, sino de lenguas que jamás han estado vivas. No es necesario insistir en que por aquel entonces esta nueva disciplina se encontraba prácticamente en pañales. Sólo existe noticia de un par de artículos, de escaso rigor científico, publicados en Finlandia y que probablemente Henning-Olsen jamás conoció. Cabe decir en consecuencia que fue el verdadero padre de la especialidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El profesor Henning-Olsen tuvo la fortuna de contar con el apoyo incondicional de las autoridades académicas de la Universidad de Oslo, en la que impartía clases. Gracias a ello en poco más de tres años había reunido tal cantidad de material en relación con este novedoso planteamiento que le fue posible publicar, en un corto espacio de tiempo, numerosísimos artículos de gran interés pseudofilológico en la práctica totalidad de las revistas especializadas, tanto europeas como norteamericanas. La gran mayoría de estos estudios serían posteriormente recogidos en el volumen que la propia Universidad de Oslo editó con motivo de sus veinticinco años de magisterio ininterrumpido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces cuando una serie desgraciados sucesos le apartaron de la docencia universitaria. La estudiantina, siempre frívola y despreocupada, planeó, quizá sin malicia, una suerte de broma que jugaría un importante papel en el desarrollo posterior de los acontecimientos. Un grupo de alumnos conocedores de sus investigaciones penetró subrepticiamente en su despacho haciéndose con algunos de sus importantes papeles. Días después algunos estudiantes se presentaron en una reunión del claustro y, pidiendo la palabra, que amablemente les fue concedida por el rector, pronunciaron un discurso en una de aquellas lenguas que, antes del discurso, constituía el objeto de estudio de Henning-Olsen y, después del mismo, una vez pronunciada en público, había dejado de ser del interés de su naciente disciplina. Buena parte del trabajo de años quedó, de la noche a la mañana, en nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habida cuenta de que sucesos similares se repitieron al menos en dos ocasiones y consciente de las trascendencia de sus investigaciones así como de la indefensión en que se encontraban ante esta clase de vandalismos, Henning-Olsen solicitó y obtuvo del rectorado el que se destinara una cuantiosa partida presupuestaria a la construcción de una cámara acorazada en la que conservar las partes más sensibles de su trabajo, aquellas palabras que no debían ser pronunciadas por nadie so pena de dar al traste con tantos años de trabajo y esfuerzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La construcción de la cámara fue todo un acontecimiento en la Universidad de Oslo. Se convocó un concurso de ideas entre ingenieros de todo el país resultando finalmente elegida la propuesta de Harald Stenersen que incluía dos notables mejoras sobre el resto de proyectos. La primera de ellas era que la cámara sería frigorífica, lo que aseguraría la óptima conservación de los manuscritos a la vez que permitiría al profesor dejar allí su almuerzo en perfectas condiciones y a salvo de cualquier clase de descomposición. La segunda mejora consistió en que su exterior estaría recubierto por esculturas de hierro labrado debidas a la mano del entonces popular escultor August Eidsvold.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo demás, la cámara consistía en una habitación hermética rodeada por todas partes de planchas de acero ruso de quince centímetros de espesor perfectamente soldadas entre sí. El mecanismo de apertura de la puerta era dual y requería del concurso de una llave de la que sólo el profesor conservaba una copia y de una combinación numérica que él mismo guardaba con celoso secreto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1883, poco después de su inauguración, los responsables de cultura del país declararon la Cámara de Henning-Olsen ‘Monumento Histórico-Artístico’ lo que implicaba una serie de medidas de especial protección que se convertirán en indeseada causa de lo que ocurriría poco después. En efecto, un cuatro de diciembre de 1887 Jesper Henning-Olsen penetró en la cámara que lleva su nombre quedando atrapado en su interior. Su ayudante, Trygve Myhre, declararía poco después que el cierre de la puerta de la cámara se produjo de forma accidental. Nunca pudo demostrarse lo contrario aunque muchos son los que sospechan que se debió más bien a un acto de voluntad, sin que exista acuerdo sobre si se trató de la voluntad de Myhre o de la del propio profesor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí quedó Henning-Olsen encerrado para siempre. Las estrictas leyes de conservación del patrimonio histórico-artístico impidieron e impiden cualquier operación de rescate que necesariamente implicaría el deterioro de la obra. Por el campus de la Universidad de Oslo circula la leyenda de que Henning-Olsen, gracias a las propiedades refrigerantes de la cámara, continúa vivo en su interior analizando con denuedo las miríadas de papeles y legajos escritos en oscuras lenguas que, esta vez sí, cuentan con la garantía de que jamás serán habladas por nadie. A pesar de que la más estricta racionalidad científica impide conceder crédito alguno a este rumor, nadie hasta ahora se ha atrevido a desconectar la cámara del sistema que mantiene su interior a una temperatura constante de diez grados bajo cero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Bibliografía Esencial&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;James Otsein Kelvinator, (1987); &lt;em&gt;Historia de la Criogenización (III)&lt;/em&gt;; publicado en el Boletín trimestral de la Asociación Española de Refrigeración y Congelación (AERYC), trad. de Aurelio Balay-Corberó.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;Trygve Myhre (1923); &lt;em&gt;Der Henning-Olsen Kühlraum&lt;/em&gt;.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;Even Hovdhaugen, Fred Karlsson, Carol Henriksen &amp; Bengt Sigurd (2000); &lt;em&gt;The History of Linguistics in the Nordic Countries&lt;/em&gt;.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112138840522927297?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112138840522927297/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112138840522927297&amp;isPopup=true' title='22 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112138840522927297'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112138840522927297'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/bestiario-jesper-henning-olsen.html' title='Bestiario - Jesper Henning-Olsen'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112138848123981708</id><published>2005-07-15T02:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-15T02:48:01.240+02:00</updated><title type='text'>Recetario - La decadencia de la mentira</title><content type='html'>Una de las principales causas que pueden asignarse al carácter singularmente vulgar y manido de casi toda la literatura actual es indudablemente la decadencia de la Mentira como arte, ciencia y pasatiempo social. Los antiguos historiadores nos dieron deliciosas ficciones en forma de hechos; los novelistas modernos nos ofrecen los hechos más insípidos a guisa de ficción. El Libro Azul va siendo caa vez más su ideal de método y de modalidad. El novelista moderno tiene su tedioso document humain, su mísero coin de la création en el que escudriñar con su microscopio. Se le encontrará, indefectiblemente en la Libraire Nationale, o en el British Museum, documentándose vergonzosamente sobre el asunto que ha tomado entre manos. Ni siquiera tiene el valor de las ideas ajenas, sino que, antes bien, se empeña en acudir directamente a la vida para todo, hasta que, por último, entre las enciclopedias y la experiencia personal, se viene a tierra, habiendo dibujado sus personajes con arreglo al círculo familiar o a la lavandera, y adquirido un caudal de informaciones útiles del que nunca, ni aun en sus momentos más meditativos, podrá ya librarse del todo.&lt;br /&gt;(Oscar Wilde, La decadencia de la mentira, 1889)&lt;br /&gt;(Traducción de Ricardo Baeza, 1928)&lt;br /&gt;(&lt;em&gt;Continuará&lt;/em&gt;)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112138848123981708?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112138848123981708/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112138848123981708&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112138848123981708'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112138848123981708'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/recetario-la-decadencia-de-la-mentira.html' title='Recetario - La decadencia de la mentira'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112138805986141510</id><published>2005-07-15T01:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-15T02:40:59.866+02:00</updated><title type='text'>Rincón publicitario #8</title><content type='html'>&lt;iframe marginwidth="0" marginheight="0" src="http://rcm.amazon.com/e/cm?t=salidasdeemer-20&amp;o=1&amp;amp;p=8&amp;l=as1&amp;amp;asins=0007144350&amp;fc1=000000&amp;amp;=1&amp;lc1=0000ff&amp;amp;bc1=000000&amp;lt1=_blank&amp;amp;IS2=1&amp;f=ifr&amp;amp;bg1=ffffff&amp;amp;f=ifr" frameborder="0" width="120" scrolling="no" height="240"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112138805986141510?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112138805986141510'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112138805986141510'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/rincn-publicitario-8.html' title='Rincón publicitario #8'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112118547806176357</id><published>2005-07-12T16:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-12T18:24:38.060+02:00</updated><title type='text'>Lapidario - La concordancia del adjetivo</title><content type='html'>Habría que explicar por qué al jugador de lotería primitiva no se le denomina jugador de lotería primitivo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112118547806176357?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112118547806176357/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112118547806176357&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112118547806176357'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112118547806176357'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/lapidario-la-concordancia-del-adjetivo.html' title='Lapidario - La concordancia del adjetivo'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112118540704449974</id><published>2005-07-12T15:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-12T19:21:43.373+02:00</updated><title type='text'>Rosario - Capítulo VI</title><content type='html'>Aún a riesgo de repetirme le diré que cuando desperté, Rosario todavía estaba allí. Siempre es mejor correr el riesgo de cometer alguna innecesaria reiteración que obviar cualquier elemento esencial en el desarrollo de los acontecimientos cuya sucesión ordenada compone la historia que le estoy contando aquí. Cuando uno se ve en la tesitura de tener que adivinar la historia a partir de retales desordenados tropieza con numerosas dificultades, que yo quisiera ahorrarle ya que tiene la deferencia de leer lo que aquí le escribo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin ir más lejos, lo poco que llegamos a saber del señor Kasuhiro Yoshimoto tuvo que averiguarse por medios casi detectivescos ya que, como creo haberle dicho alguna vez, tenía grandes dificultades para expresarse en cristiano. Continuamente tiraba del diccionario y construía poéticas expresiones que las más de las veces nadie entendía. Para que se haga una idea, una de las pocas que llegamos a descifrar fue ‘color no líquido’, que usaba para pedir agua. Por el contrario, cosas como ‘cazar lluvia guante’ aún permanecen en el cofre de los misterios, salvo que don Alirio, que se cuidaba mucho de anotarlas todas en su secreto cuaderno, haya hecho algún avance en los últimos tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me imagino que se preguntará cómo llegamos a conocer entonces allá en ‘La Esquina’ el nombre y apellidos de tan peculiar caballero. Pues por una cosa tan simple como un recorte de periódico que guardaba como una reliquia y mostraba a todo aquel que quisiera verlo. Del mismo deduje en su día que, años antes, Kasuhiro Yoshimoto se había presentado en nuestro país dispuesto a cumplir un sueño que compartía con muchos de sus compatriotas, ser figura del toreo. El periódico no aclaraba cómo diantres pudo desenvolverse a su llegada habida cuenta de sus limitaciones con el idioma. Pero por lo visto parece que llegó a contactar con algún apoderado o representante que le ayudó en los siempre difíciles comienzos de cualquier carrera profesional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiso tomar el nombre de ‘El Niño del Sol Naciente’ pero, desafortunadamente, un paisano suyo se le había adelantado. Ignorante de la actualidad local en el mundo del espectáculo, consintió en presentarse con el sobrenombre de ‘Chinito de la Calzada’ para mofa y escarnio por parte de la profesión al completo y de la gran mayoría de aficionados. Pero como no hay mal que por bien no venga, semejante apodo le llevó a conseguir debutar en una novillada con picadores en la plaza de toros de Fuengirola, de esas que se organizan para turistas y que deben a azarosas casualidades cualquier parecido con una verdadera corrida de toros. Le acompañaban en el cartel un torero de arte y otro de Albacete. Aquel fue el escenario de su desgracia, principio y fin de su carrera taurina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo que pude colegir de aquel recorte de periódico, tras haber recibido con arte y tronío al primero de su lote, andaba Kasuhiro intentando poner en suerte a su primer novillo para que tomara el primer puyazo cuando cargó en demasía el peso sobre su pierna derecha dando un traspiés que le hizo caer frente al novillo. En natural gesto de supervivencia, Yoshimoto se puso a rodar por el suelo con la intención de apartarse de la línea de la acometida de la res, con tan mala fortuna que fue a parar bajo las patas del caballo que, preso de los nervios, lo pisoteó sin contemplaciones. La cosa no habría pasado de algunas contusiones graves de no haber recibido en su hombro derecho el puyazo que estaba destinado para el novillo, que llevaba el nombre de ‘Guitarrero’. Así, de forma tan aciaga, se convirtió en el primer torero herido por un caballo y picado que había sido atendido en la enfermería de aquella plaza. Las consecuencias fueron las que puede imaginar: Kasuhiro Yoshimoto se convirtió durante aquel trimestre en la estrella de los programas televisivos de vídeos domésticos, que siempre han celebrado los trompazos y mamporros, pero jamás volvió a ser contratado para torear. Con el tiempo pasó a ser tan olvidado como aquel portero de fútbol que se metió un gol él solito o aquel otro excursionista que fue violado por un burro cuando intentaba hacer sus necesidades en campo abierto tras una mata y que habían alcanzado, ambos dos, similares cotas de popularidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo Revilla, cuya memoria era prodigiosa y podía perfectamente haberse llamado Funes, se permitía alguna chanza al respecto de vez en cuando. Y aunque Herminio le reprendía siempre que lo hacía, Yoshimoto, haciendo gala de su habitual sobriedad, se limitaba a sonreir, que era lo que llevaba haciendo en ‘La Esquina’ siete años sembrando la duda entre los parroquianos sobre si entendía o no lo que se le decía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas formas, en ‘La Esquina’ el único verdadero aficionado a los toros entre los parroquianos habituales era el ‘Tranviario’, que, contrariamente a lo que pueda usted suponer, lo que conducía para ganarse el sustento era un autobús de línea y no un tranvía. El ‘Tranviario’ siempre hizo buenas migas con Yoshimoto, porque era consciente de que hasta para salir herido por el caballo hay que echarle un valor que no tienen muchos. Pero como me ponga aquí a contarle la historia del ‘Tranviario’, que reconozco que es jugosa, creo que me demoraría demasiado en alcanzar el núcleo fundamental de mi historia, es decir los acontecimientos posteriores a aquel momento en que desperté confirmando que Rosario seguía allí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112118540704449974?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112118540704449974/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112118540704449974&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112118540704449974'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112118540704449974'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/rosario-captulo-vi.html' title='Rosario - Capítulo VI'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112118507302951322</id><published>2005-07-12T14:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-12T18:17:53.030+02:00</updated><title type='text'>Literatura en crisis</title><content type='html'>It is grown a word of course for writers to say, “This critical age”, as divines say, “This sinful age”.&lt;br /&gt;(Entre los escritores se ha convertido en moneda de uso frecuente el decir “esta crítica época”, tal y como los eclesiásticos dicen “esta pecaminosa época”).&lt;br /&gt;(Jonathan Swift, &lt;em&gt;Thoughts on various subjects, moral and diverting&lt;/em&gt;, 1706)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112118507302951322?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112118507302951322/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112118507302951322&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112118507302951322'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112118507302951322'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/literatura-en-crisis.html' title='Literatura en crisis'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112118499302298923</id><published>2005-07-12T13:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-12T18:16:33.026+02:00</updated><title type='text'>Rincón publicitario #7</title><content type='html'>&lt;iframe marginwidth="0" marginheight="0" src="http://rcm.amazon.com/e/cm?t=salidasdeemer-20&amp;o=1&amp;amp;p=8&amp;l=as1&amp;amp;asins=0393974650&amp;fc1=000000&amp;amp;=1&amp;lc1=0000ff&amp;amp;bc1=000000&amp;lt1=_blank&amp;amp;IS2=1&amp;f=ifr&amp;amp;bg1=ffffff&amp;amp;f=ifr" frameborder="0" width="120" scrolling="no" height="240"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112118499302298923?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112118499302298923'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112118499302298923'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/rincn-publicitario-7.html' title='Rincón publicitario #7'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112091983001927555</id><published>2005-07-09T16:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-09T16:37:10.020+02:00</updated><title type='text'>Lapidario - Ahí está el busilis</title><content type='html'>Contrariamente a la suposición habitual, lo que confiere importancia a la invención del submarino no es haber ingeniado una nave capaz de sumergirse, cosa conocida desde muy antiguo. La novedad residió en idear una nave capaz de emerger. Las enseñanzas que pueden extraerse de todo esto no están, como cabe suponer, suficientemente explotadas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112091983001927555?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112091983001927555/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112091983001927555&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112091983001927555'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112091983001927555'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/lapidario-ah-est-el-busilis.html' title='Lapidario - Ahí está el busilis'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112091976079543792</id><published>2005-07-09T15:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-09T17:07:17.206+02:00</updated><title type='text'>Rosario - Capítulo V</title><content type='html'>Por retomar la cosa en el justo momento en que lo dejé, le recuerdo aquí que cuando desperté, Rosario todavía estaba allí. Es importante tenerlo en cuenta porque las cosas sin orden ni concierto no llevan a ninguna parte y nada más lejos de mi ánimo que perder el norte en la relación de estos acontecimientos en los que llevo parte fundamental y me afectan de manera muy directa. No es otra la razón por la que me veo incapaz de narrarle esto con la frialdad tan aconsejable tanto en esta como en el resto de esferas de la vida. Quizá Herminio, funcionario él como puede deducir por su nombre y el hombre más frío que he conocido jamás, hubiera sido capaz de abstraerse de las personales implicaciones y evitar relatar las cosas en caliente, que siempre trae más problemas que beneficios como todo guardia que haya levantado alguna vez un atestado y tomado declaración a un testigo sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Herminio paraba todas las tardes en ‘La Esquina’ para jugar su partida de dominó, que había llegado a convertirse (la partida, no Herminio) en el clásico deportivo del lugar. No eran pocos los que se dejaban caer por allí sólo para disfrutar de la contemplación de los severos rostros de los jugadores, de los violentos choques de las fichas contra el mármol de las mesas, en fin, de todas esas cosas que convierten los acontecimientos del más alto nivel en ceremonias casi religiosas. Hubo un tiempo en que llegaron a cruzarse apuestas, pero se abandonó tal práctica por consejo de don Alirio, que la consideraba excesivamente británica para aquellas latitudes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que Herminio alcanzaba tal grado de concentración en sus partidas de dominó que se le iba cayendo la ceniza del cigarrillo por todas partes. Puede usted imaginarse la desesperación de Rosario, que solía rodear a Herminio de ceniceros en vano intento de mantener la pulcritud del local. Pero no había forma de evitarlo, siempre quedaban huecos y espacios en los que la ceniza del cigarro de Herminio podía y solía depositarse. No sé si sabe que sólo hay tres clases de polígonos regulares capaces de cubrir el plano por completo, el triángulo, el cuadrado y el hexágono. Para lamento de Rosario, que no tenía la menor idea de geometría recreativa y los mosaicos sólo le parecían superficies que fregar, los ceniceros de ‘La Esquina’ eran redondos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El más destacable de los rivales de Herminio era, sin duda ninguna, Revilla. No sé si se ha dado cuenta de que en todas las oficinas bancarias hay un empleado, el que más años lleva allí sin ascender de puesto, que se llama Revilla. Suele ser algo corpulento, viste manga corta incluso en invierno, se mueve por entre los archivos como pez en el agua y conoce todos y cada uno de los secretos que allí se ocultan. En ‘La Esquina’, o mejor, entre su clientela habitual, contábamos con nuestro Revilla particular, que respondía con asombrosa exactitud a la descripción que acabo de hacerle salvo en un pequeño detalle: en realidad no se llamaba Revilla. Aún así, en beneficio de la estética literaria, le ruego que me permita referirme a él con ese nombre, muchísimo más apropiado que el auténtico que, además, no necesita conocer para seguir mi historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabrá, de todas formas, que para jugar al dominó no sólo es recomendable sino también imprescindible contar con cuatro jugadores. Ésta y no otra es la razón por la que tantos incautos se atrevieron a retar a estos dos, si me permite el infeliz juego de palabras, dominadores de la especialidad. Ni que decir tiene que nadie jamás consiguió derrotarles. A veces vencía Herminio, otras veces lo hacía Revilla, pero a los aspirantes siempre les quedaba el ingrato papel de hacerse cargo de la cuenta, que solía ser abultada porque a Revilla le iba mucho el coñac.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Alirio llegó a intentarlo una vez y de aquella nació su famosa frase, siempre repetida en ‘La Esquina’ desde entonces, de que ‘el dominó es un deporte que desarrolla la mente para jugar al dominó’. Incluso el señor Yoshimoto, aquel caballero al que, a pesar de que siempre iba acompañado de su diccionario, nunca pudimos entender qué es lo que pedía y le servíamos café, llegó a sentarse una vez a la partida. Fue el único que no perdió, ya que no consiguió entender las reglas y hubo que declarar nulo el resultado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no me distraiga. Si tiene interés en que le cuente lo del dominó, dígamelo claramente y otro día lo haré, que lo que yo quería contarle es que cuando desperté, Rosario todavía estaba allí. ¿Acaso no le interesa saber lo que ocurrió después?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112091976079543792?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112091976079543792/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112091976079543792&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112091976079543792'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112091976079543792'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/rosario-captulo-v.html' title='Rosario - Capítulo V'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112091963657020055</id><published>2005-07-09T14:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-09T16:33:56.570+02:00</updated><title type='text'>Recetario - Razones para escribir</title><content type='html'>Ah, yo no sé, cuando yo escribo, lo hago como un... como un desahogo... me gusta escribir. Sí, eso no quiere decir que yo crea en el valor de lo que escribo, pero sí en el placer de escribir. Es decir, si yo fuera Robinson Crusoe, yo creo que escribiría en mi isla.&lt;br /&gt;(Jorge Luis Borges, 1984)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112091963657020055?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112091963657020055/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112091963657020055&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112091963657020055'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112091963657020055'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/recetario-razones-para-escribir.html' title='Recetario - Razones para escribir'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112091957126453086</id><published>2005-07-09T13:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-09T16:32:51.270+02:00</updated><title type='text'>Rincón publicitario #6</title><content type='html'>&lt;iframe marginwidth="0" marginheight="0" src="http://rcm.amazon.com/e/cm?t=salidasdeemer-20&amp;o=1&amp;amp;p=8&amp;l=as1&amp;amp;asins=019871064X&amp;fc1=000000&amp;amp;=1&amp;lc1=0000ff&amp;amp;bc1=000000&amp;lt1=_blank&amp;amp;IS2=1&amp;f=ifr&amp;amp;bg1=ffffff&amp;amp;f=ifr" frameborder="0" width="120" scrolling="no" height="240"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112091957126453086?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112091957126453086'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112091957126453086'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/rincn-publicitario-6.html' title='Rincón publicitario #6'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112075629991327234</id><published>2005-07-07T16:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-07T19:11:39.916+02:00</updated><title type='text'>Lapidario - La ambición de volar</title><content type='html'>Desde la noche de los tiempos la principal ambición humana ha sido la de poder volar. El progreso ha permitido que finalmente hayamos visto cumplido tan ancestral sueño. En efecto, desde la pólvora hasta los misiles nucleares o las más familiares cargas de amonal, todo responde a la secreta aspiración de poder volar puentes, carreteras, edificios o al vecino del tercero.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112075629991327234?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112075629991327234/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112075629991327234&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112075629991327234'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112075629991327234'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/lapidario-la-ambicin-de-volar.html' title='Lapidario - La ambición de volar'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112075623979546074</id><published>2005-07-07T15:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-07T19:10:39.800+02:00</updated><title type='text'>Breviario - A modo de presentación</title><content type='html'>La oscuridad, obviamente pretendida, en que siempre anda envuelta hace que no resulte fácil glosar la figura de Alirio Gutiérrez. Vaya por delante mi confesión de que no le conozco. No le he visto nunca. De hecho dudo que alguien haya podido verlo alguna vez. Ni siquiera sé si bajo ese nombre se oculta una persona o son varios los enmascarados, quizá organizados bajo algún extraño rito iniciático. Y aún así, Alirio Gutiérrez se ha convertido en mi particular obsesión. Un fortuito acceso inicial a sus escritos, hace ya demasiados años, y una detallada investigación que el tiempo tornó enfermiza me han tenido ocupado por excesivo tiempo. Quiero juntar ahora estas páginas que recogen mis indagaciones y exégesis con la esperanza de alejar de mí de una vez por todas su sombra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuve noticia por vez primera de la existencia de Alirio Gutiérrez al conocer el análisis sobre la composición “El burro de San Blas” incluido en ‘Lo demás es silencio’. Por aquel entonces pensé, y sigo pensando, que este Alirio no era más que otra pieza del hábil juego de espejos que don Eduardo Torres y don Augusto Monterroso habían construído alrededor de sus trabajos. Cualquier lector de Monterroso acaba convencido de que Torres es una invención. Lo mismo ocurre con los lectores de Torres, convencidos ellos de que Monterroso es un personaje de ficción. Pero tiempo después reaparecería en mi vida el misterioso pero verdadero Alirio Gutiérrez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En uno de mis viajes de trabajo, haciendo tiempo entre clientes, me dio por hojear el diario ‘La Provincia (ejemplar correspondiente al 23 de julio de 1974). Todo pudo haber quedado en eso, en la simple lectura de un periódico. Pero allí, en la sección de ‘Cartas al Director’, había una, firmada por Alirio Gutiérrez, que contenía curiosas apreciaciones sobre algunos conceptos filosóficos aplicados a cierto asunto entonces de actualidad. Recordando “El Burro de San Blas” y constatando que la publicación de cartas exigía, por parte del diario, una acreditación oficial de la personalidad del firmante, resolví realizar una pequeña investigación con objeto de entretener algo las largas horas muertas de todo desplazamiento en misión comercial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tardé mucho en descubrir que, por descuido o negligencia, a ‘La Provincia’ le habían colado una carta anónima. En ningún registro civil o religioso existía tal nombre sin su correspondiente segundo apellido, tal y como pude comprobar posteriormente. Pero descubrí algo más. Descubrí que allí se solían recibir cartas firmadas por Alirio Gutiérrez casi a diario. Todos los redactores lo conocían e incluso hacían bromas a su costa. Tuve ocasión de leer algunas de ellas ya que todas eran cuidadosamente archivadas. Nadie podía explicarse tal profusión redactora en la seguridad de que nada de lo escrito sería publicado alguna vez. Pero las cartas seguían llegando, tratando multitud de cuestiones. Al principio, según me contaron, al menos eran leídas, pero hacía tiempo que pasaban directamente a la carpeta destinada a conservarlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No mucho después de aquello, refiriendo esta anécdota a un conocido, me encontré con que Alirio Gutierrez no sólo inundaba de escritos la redacción de ‘La Provincia’ sino que también enviaba material a muchas otras editoriales, no siempre periódicos. La cosa empezó a intrigarme y con ello nació mi desgracia. Conseguí por parte de ‘La Provincia’ el reenvío automático a mi domicilio de todo el material que recibieran de Alirio Gutiérrez. Otros diarios tuvieron a bien hacer lo mismo y ésto, unido a algunos contactos personales, me ha permitido recopilar una ingente cantidad de escritos debidos a esta misteriosa mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo agradecer a todas las empresas editoriales con que he contactado su amable disposición a lo largo de todos estos años, así como el envío de los originales, con los que no sabían muy bien qué hacer y que ahora forman parte de mi colección. Por razones que no enjuiciaré, todas ellas han preferido el cómodo anonimato que aquí les garantizo. En consecuencia, sólo mi palabra avala la veracidad de todo lo que sigue. Son muy libres de dudar de ella. A mí, por el contrario, me ha sido vedada la posibilidad de considerar todo esto ficción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejo aquí la tarea imposible de presentarles a Alirio Gutiérrez. Por sus obras le conocerán.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112075623979546074?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112075623979546074/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112075623979546074&amp;isPopup=true' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112075623979546074'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112075623979546074'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/breviario-modo-de-presentacin.html' title='Breviario - A modo de presentación'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112075600519387526</id><published>2005-07-07T14:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-07T19:06:45.193+02:00</updated><title type='text'>Recetario - Deleite del lector</title><content type='html'>Que cierto no hay cosa que más deleite a los lectores que las variedades de las cosas y tiempos y las vueltas de la fortuna, las cuales, aunque al tiempo que se experimentan no son gustosas, cuando las traemos a la memoria y leemos son agradables.&lt;br /&gt;(Alvar Núñez Cabeza de Vaca, 1555)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112075600519387526?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112075600519387526/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112075600519387526&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112075600519387526'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112075600519387526'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/recetario-deleite-del-lector.html' title='Recetario - Deleite del lector'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112075595319557970</id><published>2005-07-07T13:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-07T19:05:53.200+02:00</updated><title type='text'>Rincón publicitario #5</title><content type='html'>&lt;iframe marginwidth="0" marginheight="0" src="http://rcm.amazon.com/e/cm?t=salidasdeemer-20&amp;o=1&amp;amp;p=8&amp;l=as1&amp;amp;asins=0679405607&amp;fc1=000000&amp;amp;=1&amp;lc1=0000ff&amp;amp;bc1=000000&amp;lt1=_blank&amp;amp;IS2=1&amp;f=ifr&amp;amp;bg1=ffffff&amp;amp;f=ifr" frameborder="0" width="120" scrolling="no" height="240"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112075595319557970?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112075595319557970'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112075595319557970'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/rincn-publicitario-5.html' title='Rincón publicitario #5'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112058564312365174</id><published>2005-07-05T16:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-05T19:47:23.123+02:00</updated><title type='text'>Lapidario - La astucia de Platón</title><content type='html'>Entonces, no encontrando lugar para colocar las suyas, Platón se vió obligado a inventarse el mundo de las ideas, cosa que, irónicamente, no dejaba de ser otra idea sin lugar en el mundo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112058564312365174?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112058564312365174/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112058564312365174&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112058564312365174'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112058564312365174'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/lapidario-la-astucia-de-platn.html' title='Lapidario - La astucia de Platón'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112058558235398645</id><published>2005-07-05T15:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-05T20:33:44.013+02:00</updated><title type='text'>Rosario - Capítulo IV</title><content type='html'>Quizá sea buen momento para recapitular, porque sospecho que me he ido por alguna que otra rama y entra en lo posible, amigo lector, que se haya hecho usted un lío con los pormenores de esta intrincada historia. Don Matías, el maestro de la escuela a la que nunca asistí siempre dijo que yo era muy disperso. No sé en qué se basaba para afirmarlo porque yo sólo era el chico que servía a diario el pan para que los colegiales pudieran disfrutar de sus suculentos bocadillos a media mañana. Pero llevaba razón el hombre, siempre he tendido a la dispersión. Era don Matías, sin duda, un hombre perspicaz, cosa harto infrecuente en estos tiempos en que a primera vista ya no puede decirse nada de nadie. Dicen que las apariencias engañan, pero no había apariencia capaz de engañar a aquel avispado maestro que siempre sabía quién había pintado un burro en la pizarra o quién era el dueño del tirachinas responsable de haber destrozado los amplios ventanales del aula. De haber alcanzado puestos de la mayor responsabilidad en los organismos policiales en lugar de su humilde función docente, tengan por seguro que sólo se hablaría del crimen en los libros de historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, definitivamente yo he sido muy disperso. Si no me cree, seguro que cambia de opinión al saber que una vez, cuando trabajaba de mozo de pista en un circo olvidé dar de comer a los elefantes durante un mes porque una trapecista me traía loco. Se les veía mustios allá en su jaula, pero siempre fueron muy comprensivos con mi mal de amores y jamás se quejaron del trato que les daba. Espero que alguien les haya hecho llegar el pienso porque una vez salí a por tabaco y claro, una cosa lleva a la otra, la otra a la de más allá y jamás regresé por allí, ni siquiera para cobrar el finiquito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso me costó acostumbrarme al oficio hostelero, por mi dispersión. Ahora no lo cambiaría por nada, pero al principio sufría mucho por mi incapacidad para retener la comanda en la memoria, para saber quién estaba atendido y quién no y demás rudimentos básicos de la profesión. Cada vez que alguien me pedía algo, una caña, un café, una ración de calamares o el combinado número cinco (que, entre usted y yo, es un verdadero asquito), yo dejaba inmediatamente lo que estuviera haciendo. Pero como siempre era interrumpido por un pedido antes de concluir el servicio de otro, la fatal consecuencia era que todos los clientes terminaban tal como habían llegado, sin haber consumido nada. Menos mal que don Germán siempre fue tan comprensivo conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, si me resisto a llamarle padre, que es lo que realmente fue para mí, sólo es por respeto a mi madre, que nunca accedió sus requerimientos y no me considero legitimado para deshonrar ahora su memoria con un término que daría a entender lo que nunca aceptó en vida. Y es que mi madre, no sé si se lo he dicho ya, vivía muy preocupada por las formas, por guardarlas, quiero decir. Y ahora, que en gloria esté, me veo en la obligación de guardar las suyas mientras quede rastro de ella en la memoria de alguien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no me deje que me ponga sentimental, que me sale el lado cursi y puedo echar a perder esta mi historia. Las historias, como supongo sabe, exigen una dosificación precisa de sus ingredientes. Un exceso de sentimentalismo acá o un defecto de intriga allá y todo se va al garete. Cada cosa en su justa medida, si se quiere evitar el desastre. Convencido como estoy de que si ha llegado hasta aquí y sigue leyendo es porque he conseguido captar su interés gracias a haber logrado mantener tan delicado equilibrio, no es cuestión de estropearlo ahora, justo cuando estamos llegando al meollo de la cuestión, ¿no cree?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho me he extendido, por lo que veo, pero juzgaba necesaria una recapitulación para que tomara conciencia de lo fundamental, es decir, de que cuando desperté, Rosario todavía estaba allí. Sólo así, en el próximo capítulo podré continuar mi historia sin necesidad de detenerme en detalles innecesarios que nos alejen del desarrollo cabal de los acontecimientos. No como alguno que yo me sé, que para pedir un café se pierde en multitud de circunloquios y acaba por no decir nada. Menos mal que en ‘La Esquina’ le conocemos de hace tiempo y acabamos sirviéndole lo que nunca pide. Fue don Germán el primero que le sirvió un café al no saber lo que quería. Hemos seguido haciendo lo mismo y nunca se ha quejado, como los elefantes, en siete años, así que ya estamos casi convencidos, a la manera de Popper, de que efectivamente viene por café. Pero es que ve uno cada cosa en la hostelería. Lo que yo le diga, oiga.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112058558235398645?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112058558235398645/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112058558235398645&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112058558235398645'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112058558235398645'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/rosario-captulo-iv.html' title='Rosario - Capítulo IV'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112058529815826922</id><published>2005-07-05T14:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-05T19:41:38.156+02:00</updated><title type='text'>Recetario - Imaginación y mentira</title><content type='html'>Con el tiempo descubrí, no obstante, que uno no puede inventar o imaginar lo que le da la gana, porque corre el riesgo de decir mentiras, y las mentiras son más graves en la literatura que en la vida real. Dentro de la mayor arbitrariedad aparente, hay leyes. Uno puede quitarse la hoja de parra racionalista, a condición de no caer en el caos, en el irracionalismo total.&lt;br /&gt;(Gabriel García Márquez, 1982)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112058529815826922?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112058529815826922/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112058529815826922&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112058529815826922'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112058529815826922'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/recetario-imaginacin-y-mentira.html' title='Recetario - Imaginación y mentira'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112058523432926828</id><published>2005-07-05T13:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-05T19:41:47.700+02:00</updated><title type='text'>Rincón publicitario #4</title><content type='html'>&lt;iframe marginwidth="0" marginheight="0" src="http://rcm.amazon.com/e/cm?t=salidasdeemer-20&amp;o=1&amp;amp;p=8&amp;l=as1&amp;amp;asins=0312406916&amp;fc1=000000&amp;amp;amp;=1&amp;lc1=0000ff&amp;amp;bc1=000000&amp;lt1=_blank&amp;amp;IS2=1&amp;f=ifr&amp;amp;amp;bg1=ffffff&amp;amp;f=ifr" frameborder="0" width="120" scrolling="no" height="240"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112058523432926828?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112058523432926828'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112058523432926828'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/rincn-publicitario-4.html' title='Rincón publicitario #4'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112049808265522138</id><published>2005-07-04T16:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-04T19:28:02.656+02:00</updated><title type='text'>Lapidario - Epiménides sueña con Collodi</title><content type='html'>– Esto que  le estoy diciendo es mentira– dijo Pinocho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas las miradas se volvieron expectantes hacia su nariz y, para sorpresa general, ocurrió lo que están imaginando todos ustedes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112049808265522138?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112049808265522138/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112049808265522138&amp;isPopup=true' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112049808265522138'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112049808265522138'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/lapidario-epimnides-suea-con-collodi.html' title='Lapidario - Epiménides sueña con Collodi'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112049801138921735</id><published>2005-07-04T15:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-04T19:38:25.353+02:00</updated><title type='text'>Rosario - Capítulo III</title><content type='html'>Yo, de siempre, he tenido muy mal despertar. Reconozco que cuando estuve preso y echaba en falta los cigarrillos cada mañana la cosa se agravó algo. Mi compañero de celda, mi único compañero de celda, un ladrón de poca monta al que apodaban ‘el linterna’ se empeñaba en convencerme de que los fumaba dormido, y esgrimía como prueba el montón de colillas que siempre aparecía junto a mi litera. Nunca le creí, y eso que siempre he sido muy crédulo. Más por convencerle que por convencerme llegué a solicitar al director de la prisión una cámara que registrara lo que aconteciera en la celda durante toda la noche. Supongo que todavía se estará riendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel día, cuando desperté allí, ante Rosario, que aguardaba pacientemente mi regreso al mundo de la vigilia, me encontré de un sorprendente buen humor lo que es bastante extraño si se tienen en cuenta, no sólo mis costumbres, sino también los asombrosos acontecimientos que me habían llevado a semejante situación. Tampoco era aquella la primera vez que me despertaba contento y feliz. La primera vez que dormí junto al mar, sin ir más lejos, recuerdo haber experimentado una sensación de relajo difícil de olvidar. Unos dicen que tiene que ver con la presión atmosférica, otros con la humedad relativa, supongo habrá quien lo achaque a la presión relativa o a la humedad atmosférica, qué sé yo . Yo sólo sé que, aunque costó conciliar el sueño porque me encontraba junto al desagüe de un colector, cuando lo conseguí, descansé como nunca lo había hecho antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y allí, junto a Rosario, había experimentado una sensación similar. Por supuesto, me refiero al reposo y no a los aromas procedentes del colector, que la Rosario siempre ha sido muy limpia, como su madre. La higiene era una de sus obsesiones. Cuando la operaron de apendicitis insistió en que lo hicieran en su cocina porque la consideraba más limpia que el quirófano. Costó hacerla desistir de aquella idea y sólo se convenció de la necesidad de acudir al hospital cuando le mostraron que la cuchillería del cirujano era mucho más completa que la suya y que el afilador del barrio no lograba los resultados alcanzados por quien prestara el mismo servicio en el centro sanitario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ‘La Esquina’ su guerra contra los gérmenes era sin cuartel. No creo que hubiera otro café en el que se consumiera más lejía que agua. Por allí siempre andaba la Rosario desinfectando todo lo por desinfectar e incluso todo lo desinfectado. Era, por así decirlo, profiláctica en grado superlativo. Fregaba a mano todo lo que salía del lavaplatos, en el que nunca confió. Antes, por supuesto, se lavaba las manos, no fuera a ser que estuvieran contaminadas y se ponía unos guantes de goma. Después guardaba toda la vajilla en un armarito estanco que le hizo adquirir a don Germán con el fin de evitar cualquier mota de polvo o, lo que podía ser peor, algún microorganismo con malas intenciones, porque hay por ahí alguno que otro con muy mala leche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dirá usted que eso es matar moscas a cañonazos y yo le contestaré que eso es una soberana tontería. No sé si lo ha probado usted, pero no resulta fácil acertarle a una mosca con un cañón, ni siquiera con uno ligero de calibre 105mm. Las muy puñeteras se desplazan demasiado rápido como para que dé tiempo a realizar todos los ajustes necesarios previos al disparo. No sé si le dije que cumplí el servicio militar sirviendo en artillería, pero no dude de que sé de lo que hablo. Y no haga mucho caso si le cuentan la vieja historia del pozo artesano que volé con el material sobrante del polvorín del cuartel, que no fue más que un accidente consecuencia de la alegre despreocupación propia de la primera juventud. ¿Quién no ha hecho locuras a los dieciocho años?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo malo es seguir haciendo locuras a mi edad. Si hubiera sabido contenerme un poco, meditar las cosas, reflexionar sobre las posibles consecuencias de lo que uno va a hacer, si hubiera sabido todo eso, quizá no me habría visto en la situación de despertar para confirmar que Rosario, seguía allí, preocupada y sin saber muy bien qué hacer.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112049801138921735?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112049801138921735/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112049801138921735&amp;isPopup=true' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112049801138921735'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112049801138921735'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/rosario-captulo-iii.html' title='Rosario - Capítulo III'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112049785825083704</id><published>2005-07-04T14:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-04T19:24:18.250+02:00</updated><title type='text'>Recetario - Literatura y compromiso (I)</title><content type='html'>La literatura propiamente dicha (la poesía, la novela, el cuento, ese tipo de cosas) es tan inocua que incluso puede ser dañina; es el opio de las clase media y, como el cine, una fábrica de sueños, de representaciones armadas sobre el viento. No sé por qué tiene tanto prestigio, ni por qué a veces a los escritores se les pide y en muchos casos se les exige que hagan novelas como editoriales o poemas para derrumbar al tirano. Otra cosa es que el novelista, el poeta o el ensayista quieran hacerlo, para estar de acuerdo con el dicho (siguiendo este tono vulgar que he empleado hasta aquí) de que soñar no cuesta nada. La proliferación, por ejemplo, en los Estados Unidos, de los libros más duros, de los libros de protesta (ocho o diez best-sellers al año), hace que, cuando los lee, la gente se imagine que actúa. Es más valiosa la acción del joven que rompe o quema su tarjeta de reclutamiento que leer estos ocho libros, incluso que escribirlos. Cuando estos libros y los millones de discos con canciones de protesta sean prohibidos y tengan que ser leídos u oídos en alguna especia de catacumbas, entonces va a suceder algo con ellos. La ilusión de que se hace camino al &lt;em&gt;oír cantar&lt;/em&gt; que se hace camino al andar, es nefasta. Bueno, cada clase tiene el opio que se merece.&lt;br /&gt;(Augusto Monterroso, 1972)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112049785825083704?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112049785825083704/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112049785825083704&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112049785825083704'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112049785825083704'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/recetario-literatura-y-compromiso-i.html' title='Recetario - Literatura y compromiso (I)'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112049774501103787</id><published>2005-07-04T13:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-04T19:22:25.013+02:00</updated><title type='text'>Rincón publicitario #3</title><content type='html'>&lt;iframe marginwidth="0" marginheight="0" src="http://rcm.amazon.com/e/cm?t=salidasdeemer-20&amp;o=1&amp;amp;p=8&amp;l=as1&amp;amp;asins=0879759194&amp;fc1=000000&amp;amp;=1&amp;lc1=0000ff&amp;amp;bc1=000000&amp;lt1=_blank&amp;amp;IS2=1&amp;f=ifr&amp;amp;bg1=ffffff&amp;amp;f=ifr" frameborder="0" width="120" scrolling="no" height="240"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112049774501103787?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112049774501103787'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112049774501103787'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/rincn-publicitario-3.html' title='Rincón publicitario #3'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112032070190666574</id><published>2005-07-02T04:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-02T18:11:41.906+02:00</updated><title type='text'>Lapidario - La consecuencia</title><content type='html'>Nunca sabremos a ciencia cierta si quien arrojó la primera piedra estaba en verdad libre de pecado, lo único cierto es que permitió a los demás arrojar legítimamente las suyas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112032070190666574?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112032070190666574/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112032070190666574&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112032070190666574'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112032070190666574'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/lapidario-la-consecuencia.html' title='Lapidario - La consecuencia'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112032058735136378</id><published>2005-07-02T03:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-02T18:09:47.356+02:00</updated><title type='text'>Rosario - Capítulo II</title><content type='html'>Quizá sea éste buen momento para recordarle, porque no está en mi ánimo el que pierda el hilo de mi historia, que Rosario todavía seguía allí cuando desperté. Cuándo aprenderás de tus errores –me dije. Pero lo cierto es que  quien cree que de los errores se aprende cae en una ingenuidad propia de la adolescencia. Don Alirio Gutiérrez, a quien tuve ocasión de servir muchos cafés en otro tiempo, me decía a menudo que, superada la mitad del camino de la vida, el número de errores suele haber alcanzado tal volumen que sus enseñanzas ya no caben en cabeza alguna. ¿Acaso usted es capaz de recordar todas y cada una de sus equivocaciones? ¿Cómo demonios puede entonces recordar todas sus lecciones? Aprender de los errores es cosa de niños y, quizá, de los escasos afortunados que logran acumularlos en número reducido e insignificante. Pero usted y yo, querido y gentil lector, que nos contamos entre los que se conocen popularmente como hijos de vecino, estamos condenados a tropezar infinitas veces con esa misma piedra a la que Heráclito niega la posibilidad de ser la misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo a don Alirio llegando cada mañana a ‘La Esquina’, siempre a la misma hora, con su bastón y su cuaderno de notas que jamás enseñó a nadie. Su entrada era casi litúrgica. Saludaba a los parroquianos desde la puerta, se acercaba a la barra y pedía un café. Esto último era más bien retórico porque siempre se lo tenía listo para cuando llegaba a decirlo. Entonces introducía en él un azucarillo sin quitarle el envoltorio y, tras remover con un vigor impropio de su edad, extraía cuidadosamente el papel sobrante dejándolo sobre el mostrador. Se dirigía después en completo silencio a la mesa del rincón y allí pasaba un buen rato escribiendo en su misterioso cuaderno. Sólo después, cuando sus secretas líneas parecían satisfacerle, regresaba a la barra para tomarse el coñac y unirse a la conversación general. En una de aquellas fue cuando me iluminó con su visión sobre el camino de la vida y la acumulación de los errores. Pero volvamos a mi despertar en presencia de Rosario, que es lo que quería contarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni que decir tiene que por aquel entonces yo ya había sobrepasado con creces esa primera mitad de la vida, me había adentrado, también con creces aunque menos, en la segunda y empezaba a temer la llegada de la tercera mitad. Además, hacía tiempo que se me había llenado la cabeza con otros pájaros que hacían tanto o más ruido que mis errores y ni el más experimentado ornitólogo es capaz de distinguir el canto del chorlito cuando son legión las aves que pían o graznan simultáneamente. No sé usted, pero yo a veces pienso que la cordura tiene que ser una enfermedad, una incapacidad del espíritu para reaccionar ante los golpes que recibe a diario. Pero será mejor apartar este laberinto filosófico de tan complicada salida para no perder el hilo de mi historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del hecho de que despertara precisamente allí puede usted deducir que me encontraba exactamente allí. Esto quizá le parezca una perogrullada. Debe saber, sin embargo, que muchos han sido los doctores que se han planteado si el ‘estar’ es compatible con el sueño. ¿Dónde está uno cuando duerme si es que está en alguna parte? Que uno no está presente cuando cae en brazos de morfeo lo aprendí rápidamente en el penal, al despertar cada mañana y descubrir que habían desaparecido mis cigarrillos. A Rosario nunca le gustó que fumara tanto. Me decía que aquello acabaría conmigo, a lo que yo le contestaba que hasta entonces yo acabaría con muchos más. Y del hecho de fumar cabría deducir que estaba despierto, que había despertado. Ni el más adicto a la nicotina es capaz de fumar dormido. ¿O sí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa se complica si uno recuerda que nombres bien ilustres, con Descartes a la cabeza, se preguntaron si es posible saber si estamos despiertos. Quizá por respeto a tan escéptica escuela debí empezar mi relato diciendo algo así como: ‘Cuando creí despertar, quizá en otro sueño, creí ver, aunque pude haberlo soñado, que Rosario todavía estaba allí, con una presencia tan real como nuestras percepciones permiten’. Pero claro, habría dado al traste con la conseguida prosodia de la primera frase de esta historia, de la que me siento injustamente orgulloso. Y además, no quiero engañarle, estoy firmemente convencido de que cuando desperté, Rosario todavía estaba allí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112032058735136378?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112032058735136378/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112032058735136378&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112032058735136378'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112032058735136378'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/rosario-captulo-ii.html' title='Rosario - Capítulo II'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112032031113449159</id><published>2005-07-02T02:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-02T18:05:11.136+02:00</updated><title type='text'>Recetario -  Aprender a leerse (I)</title><content type='html'>... no hay padre ni madre a quien sus hijos le parezcan feos, y en los que lo son del entendimiento corre más este engaño&lt;br /&gt;(Don Quijote, 2º Parte, Cap. XVIII)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi aceptación de lo que he terminado es muy limitada. Siempre hay un temor; tal o cual parte no salió como la deseabas; podía haber estado mejor. Una cosa es lo que se intenta y otra lo que se logra. Lo dijo supremamente el poeta Gutiérrez Nájera: «Era triste, vulgar lo que cantaba / más qué canción tan bella la que oía». ¿Habrá escritor tan tonto que piense que esto puede ser de otra manera?&lt;br /&gt;(Augusto Monterroso, 1994)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112032031113449159?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112032031113449159/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112032031113449159&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112032031113449159'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112032031113449159'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/recetario-aprender-leerse-i.html' title='Recetario -  Aprender a leerse (I)'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112032022167542002</id><published>2005-07-02T01:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-02T18:03:41.680+02:00</updated><title type='text'>Rincón publicitario #2</title><content type='html'>&lt;iframe marginwidth="0" marginheight="0" src="http://rcm.amazon.com/e/cm?t=salidasdeemer-20&amp;o=1&amp;amp;p=8&amp;l=as1&amp;amp;asins=0679600108&amp;fc1=000000&amp;amp;=1&amp;lc1=0000ff&amp;amp;bc1=000000&amp;lt1=_blank&amp;amp;IS2=1&amp;f=ifr&amp;amp;bg1=ffffff&amp;amp;f=ifr" frameborder="0" width="120" scrolling="no" height="240"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112032022167542002?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112032022167542002'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112032022167542002'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/rincn-publicitario-2.html' title='Rincón publicitario #2'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112018432956993447</id><published>2005-07-01T04:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-01T04:18:49.570+02:00</updated><title type='text'>Lapidario - Renta per Cápita</title><content type='html'>– Para calcular la renta per cápita –afirmó el maestro– es necesario dividir la renta del país entre sus habitantes.&lt;br /&gt;– Inténtelo y verá qué pronto acaba en un calabozo –se oyó con claridad desde las últimas filas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112018432956993447?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112018432956993447/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112018432956993447&amp;isPopup=true' title='22 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112018432956993447'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112018432956993447'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/lapidario-renta-per-cpita.html' title='Lapidario - Renta per Cápita'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112018417940303886</id><published>2005-07-01T03:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-01T13:04:12.246+02:00</updated><title type='text'>Rosario - Capítulo I</title><content type='html'>Cuando desperté, Rosario todavía estaba allí. Es de suponer, y supongo, pío lector, que estará usted preguntándose quién demonios es esta misteriosa Rosario. Cabe, incluso con mayor probabilidad, que sienta también curiosidad por la identidad de quién esto firma y afirma. Por todo ello le ruego disculpe tan brusco comienzo que, se lo avanzo aquí, tiene su razón de ser. Y es que, aunque la vida no le haya bendecido a uno con la posibilidad de acceder a estudios de clase alguna, no es menos cierto que ha leído con interés y provecho cuanto ha caído en sus manos y que es sabedor de que la tradición de la gran épica clásica, avalada nada menos que por el consejo horaciano, recomienda iniciar las narraciones ‘in media res’. Y como quiera que fue más o menos en mitad de aquella ‘res’ cuando desperté comprobando que la pobre Rosario, desconsolada y nerviosa, seguía allí, así he arrancado estas letras que le junto aquí sin propósito conocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No vaya a creer por ello que lo que me dispongo a relatarle pueda o deba encuadrarse entre las grandes epopeyas. Más bien se trata de lo contrario habida cuenta de lo humilde de mi linaje. Pero a la vista de las complicaciones, enredos, vicisitudes y sucesos sorprendentes en que me he visto envuelto y en que me he visto obligado a desenvolverme, he creído apropiado atenerme a estas elevadas formas por juzgarlas adecuadas a mis propósitos. No en vano mi madre, que en paz descanse, solía repetírmelo. Las formas–me decía– lo primero es guardar las formas, Ulises. Y así, a fuerza de esa insistencia que sólo el amor de madre es capaz de mantener y sostener me vi conducido hacia la formalidad que, como tendrá ocasión de comprobar, me caracteriza para bien y, por qué no decirlo, para mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hablando de formas, también las formas clásicas aconsejan aprovechar cualquier ocasión para poner en antecedentes al lector y ya que, por lo que se ve, he alcanzado el tercer párrafo, ésta puede ser la primera de ellas. Lo difícil, sin embargo, es llegar a saber cuáles puedan ser esos antecedentes pues si bien es cierto que una concatenación de acontecimientos me llevaron a despertar en presencia de Rosario, no lo es menos que discernir cuáles de ellos pueden considerarse relacionados causalmente con la situación con la que he iniciado mi relato, y, por tanto, constituir lo que con toda propiedad llamamos antecedente, resulta especialmente dificultoso. ¿Acaso sabría usted situar claramente los antecedentes que le han llevado a leer esta página? No. No es fácil. Nada en la vida es fácil. A mí, desde luego, no me han sido fáciles las cosas. Para qué le voy a engañar. No pude conocer a mi padre, porque no se dejó conocer por nadie. Crecí en las calles sometido a las peores influencias y pronto aprendí a robar, a mentir y a blasfemar. Con el tiempo hasta dejé de ir a misa los domingos. Pero no tengo claro si estas desgracias mías son realmente antecedentes de mi historia por lo que de momento las apartaré, sin descartar su recuperación en caso necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que ya ven. Largo fue el camino que me llevó a ser camarero en la cafetería ‘La Esquina’. Don Germán, que en paz descanse, tuvo la consideración de confiar en mí cuando tantos otros me habían dado la espalda. No resulta fácil encontrar forma de ganarse el sustento cuando uno ha pasado por prisión. Y don Germán, que hacía muchos años había pretendido a mi madre, sin éxito por lo que he podido saber, tuvo a bien concederme la oportunidad que los demás me negaban. En ‘La Esquina’ fue donde conocí a Rosario, no sé si la recuerdan, esa que todavía estaba allí cuando desperté. Claro que ahora veo que no le he dicho dónde es ‘allí’ y quizá esté usted imaginando cualquier cosa indecente. No se impaciente que todo llegará, incluida su decepción si lo que espera es una tórrida escena, pero es que cuando uno lleva tantos años tras la barra de un bar aprende a hablar (o a escribir) aún cuando tenga la cabeza en otra cosa. A veces no sabe bien uno si lo que sirve son cafés, conversaciones o psicoanálisis. Cafés no son, eso es seguro. Los llamamos así por convención pero sin convicción. No hay ni un solo grano de café entre sus ingredientes y lo cierto es que dificultan sobremanera el recto gobierno del intestino. Pero estará conmigo en que para una terapia psicológica, uno con treinta euros resulta un precio más que razonable.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112018417940303886?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112018417940303886/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112018417940303886&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112018417940303886'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112018417940303886'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/rosario-captulo-i.html' title='Rosario - Capítulo I'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112018375419915797</id><published>2005-07-01T02:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-01T04:09:14.200+02:00</updated><title type='text'>Recetario - Aprender a escribir (I)</title><content type='html'>... cada vez que concluyo una novela o un cuento creo que sé escribir rápidamente. Me siento seguro, convencido de que voy a escribir una gran cantidad de libros en poco tiempo. Y después, ante el próximo libro, o ante el próximo cuento, de nuevo debo aprender a escribir. La experiencia me prueba que el aprendizaje no cesa. Como es obvio, no estamos familiarizados con el texto que empezamos (aunque hayamos tratado de imaginarlo detalladamente) y nos parece ilusoria la seguridad adquirida en el curso del escrito anterior. Por más que hayamos pensado en el nuevo tema, no lo conocemos hasta haberlo escrito. Al principio avanzamos a tientas, en la oscuridad, por un lugar casi desconocido...&lt;br /&gt;(Adolfo Bioy Casares, 1984).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112018375419915797?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ficcientos.blogspot.com/feeds/112018375419915797/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13210035&amp;postID=112018375419915797&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112018375419915797'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112018375419915797'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/recetario-aprender-escribir-i.html' title='Recetario - Aprender a escribir (I)'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112018362187372430</id><published>2005-07-01T01:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-01T04:07:01.876+02:00</updated><title type='text'>Rincón Publicitario #1</title><content type='html'>&lt;iframe marginwidth="0" marginheight="0" src="http://rcm.amazon.com/e/cm?t=salidasdeemer-20&amp;o=1&amp;amp;p=8&amp;l=as1&amp;amp;asins=0940322668&amp;fc1=000000&amp;amp;=1&amp;lc1=0000ff&amp;amp;bc1=000000&amp;lt1=_blank&amp;amp;IS2=1&amp;f=ifr&amp;amp;bg1=ffffff&amp;amp;f=ifr" frameborder="0" width="120" scrolling="no" height="240"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112018362187372430?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112018362187372430'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112018362187372430'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/rincn-publicitario-1.html' title='Rincón Publicitario #1'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-111721458865556183</id><published>2005-05-01T18:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-01T03:59:16.250+02:00</updated><title type='text'>Anecdotario</title><content type='html'>Colección de historias singulares. El lugar para lo puramente narrativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;(No hay ninguna entrada en esta sección)&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-111721458865556183?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/111721458865556183'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/111721458865556183'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/05/anecdotario.html' title='Anecdotario'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-111721468928211742</id><published>2005-05-01T17:00:00.000+02:00</published><updated>2005-05-28T01:01:20.510+02:00</updated><title type='text'>Armario</title><content type='html'>El lugar de los retales. Textos incompletos, ensayos, intentos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;(No hay ninguna entrada en esta sección) &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-111721468928211742?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/111721468928211742'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/111721468928211742'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/05/armario.html' title='Armario'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-111723475050606560</id><published>2005-05-01T16:00:00.000+02:00</published><updated>2005-10-27T16:16:47.100+02:00</updated><title type='text'>Bestiario</title><content type='html'>Enciclopedia de personajes singulares, vidas ejemplares y otros pájaros de cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/bestiario-jesper-henning-olsen.html"&gt;&lt;img style="BORDER-RIGHT: medium none; BORDER-TOP: medium none; BORDER-LEFT: medium none; BORDER-BOTTOM: medium none" alt="Image hosted by Photobucket.com" src="http://img.photobucket.com/albums/v707/eduardoallende/jho.jpg" /&gt; &lt;strong&gt;Jesper Henning-Olsen&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/09/bestiario-thomas-wassermeier.html"&gt;&lt;img style="BORDER-RIGHT: medium none; BORDER-TOP: medium none; BORDER-LEFT: medium none; BORDER-BOTTOM: medium none" alt="Image hosted by Photobucket.com" src="http://img.photobucket.com/albums/v707/eduardoallende/thw.jpg" /&gt; &lt;strong&gt;Thomas Wassermeier&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/10/bestiario-archibald-fenster-parrish.html"&gt;&lt;img style="BORDER-RIGHT: medium none; BORDER-TOP: medium none; BORDER-LEFT: medium none; BORDER-BOTTOM: medium none" alt="Image hosted by Photobucket.com" src="http://img.photobucket.com/albums/v707/eduardoallende/afp4.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/10/bestiario-archibald-fenster-parrish.html"&gt;&lt;strong&gt;Archibald Fenster-Parrish&lt;/strong&gt; &lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-111723475050606560?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/111723475050606560'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/111723475050606560'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/05/bestiario.html' title='Bestiario'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-111723481081750747</id><published>2005-05-01T15:00:00.000+02:00</published><updated>2005-07-07T19:18:17.070+02:00</updated><title type='text'>Breviario</title><content type='html'>Indagaciones y exégesis sobre la extensa obra (breve) de Alirio Gutiérrez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/breviario-modo-de-presentacin.html"&gt;&lt;strong&gt;A modo de presentación&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-111723481081750747?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/111723481081750747'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/111723481081750747'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/05/breviario.html' title='Breviario'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-111723574870258466</id><published>2005-05-01T14:00:00.000+02:00</published><updated>2005-05-28T01:15:48.703+02:00</updated><title type='text'>Epistolario</title><content type='html'>Mensajes al más allá (y del más allá)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;(No hay ninguna entrada en esta sección) &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-111723574870258466?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/111723574870258466'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/111723574870258466'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/05/epistolario.html' title='Epistolario'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-112018296154491818</id><published>2005-05-01T13:30:00.000+02:00</published><updated>2005-11-17T13:46:08.093+01:00</updated><title type='text'>Lapidario</title><content type='html'>El lugar de lo que quiere ser expresado con brevedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/lapidario-renta-per-cpita.html"&gt;&lt;strong&gt;Renta per Cápita&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/lapidario-la-consecuencia.html"&gt;&lt;strong&gt;La consecuencia&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/lapidario-epimnides-suea-con-collodi.html"&gt;&lt;strong&gt;Epiménides sueña con Collodi&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/lapidario-la-astucia-de-platn.html"&gt;&lt;strong&gt;La astucia de Platón&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/lapidario-la-ambicin-de-volar.html"&gt;&lt;strong&gt;La ambición de volar&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/lapidario-ah-est-el-busilis.html"&gt;&lt;strong&gt;Ahí está el busilis&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/lapidario-la-concordancia-del-adjetivo.html"&gt;&lt;strong&gt;La concordancia del adjetivo&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/lapidario-hablar-bien.html"&gt;&lt;strong&gt;Hablar bien&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/lapidario-deportes-de-pelota.html"&gt;&lt;strong&gt;Deportes de pelota&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/09/lapidario-estrecheces-y-otros-peligros.html"&gt;Estrecheces y otros peligros&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/09/lapidario-noblezas.html"&gt;&lt;strong&gt;Noblezas&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/10/lapidario-en-este-mundo-traidor.html"&gt;&lt;strong&gt;En este mundo traidor...&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/11/lapidario-formas-de-ahorro.html"&gt;&lt;strong&gt;Formas de ahorro&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-112018296154491818?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112018296154491818'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/112018296154491818'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/05/lapidario.html' title='Lapidario'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-111738318988762848</id><published>2005-05-01T13:00:00.000+02:00</published><updated>2005-11-17T13:44:52.790+01:00</updated><title type='text'>Recetario</title><content type='html'>Reflexiones sobre el arte de escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/recetario-aprender-escribir-i.html"&gt;&lt;strong&gt;Aprender a escribir (I)&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/recetario-aprender-leerse-i.html"&gt;&lt;strong&gt;Aprender a leerse (I)&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/recetario-literatura-y-compromiso-i.html"&gt;&lt;strong&gt;Literatura y compromiso (I)&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/recetario-imaginacin-y-mentira.html"&gt;&lt;strong&gt;Imaginación y mentira (I)&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/recetario-deleite-del-lector.html"&gt;&lt;strong&gt;Deleite del lector&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/recetario-razones-para-escribir.html"&gt;&lt;strong&gt;Razones para escribir&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/literatura-en-crisis.html"&gt;&lt;strong&gt;Literatura en crisis&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/recetario-la-decadencia-de-la-mentira.html"&gt;&lt;strong&gt;La decadencia de la mentira&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/recetario-le-decadencia-de-la-mentira.html"&gt;&lt;strong&gt;La decadencia de la mentira (II)&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/09/recetario-la-decadencia-de-la-mentira.html"&gt;La decadencia de la mentira (III)&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/09/recetario-la-decadencia-de-la-mentira_08.html"&gt;La decadencia de la mentira (IV)&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/10/recetario-partes-del-libro.html"&gt;&lt;strong&gt;Partes del libro&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/11/recetario-literatura-y-compromiso-ii.html"&gt;&lt;strong&gt;Literatura y compromiso (II)&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-111738318988762848?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/111738318988762848'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/111738318988762848'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/05/recetario.html' title='Recetario'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-111738331518644479</id><published>2005-05-01T12:00:00.000+02:00</published><updated>2005-11-17T13:45:28.546+01:00</updated><title type='text'>Rosario</title><content type='html'>&lt;em&gt;Lo único que deseo es que esto pueda servir al mundo de lección para que de ahora en adelante deje que la gente cuente sus historias a su manera&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;(Laurence Sterne)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rosario nace con vocación de culebrón inagotable, de viaje a ninguna parte. Es rosario de desdichas, como indica su título, pero también apoteósis de la digresión. Bebe por igual de las opiniones del caballero Tristram Shandy y de las leyes del movimiento browniano, del Lazarillo de Tormes y la matemática del caos. No hace falta decir que no alcanza ni por asomo tan altas cumbres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/rosario-captulo-i.html"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo I&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/rosario-captulo-ii.html"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo II&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/rosario-captulo-iii.html"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo III&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/rosario-captulo-iv.html"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo IV&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/rosario-captulo-v.html"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo V&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/rosario-captulo-vi.html"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo VI&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/07/rosario-captulo-vii.html"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo VII&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/09/rosario-captulo-viii.html"&gt;Capítulo VIII&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ficcientos.blogspot.com/2005/11/rosario-captulo-ix.html"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo IX&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-111738331518644479?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/111738331518644479'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/111738331518644479'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/05/rosario.html' title='Rosario'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13210035.post-111738338549969617</id><published>2005-05-01T11:00:00.000+02:00</published><updated>2005-05-29T18:16:25.500+02:00</updated><title type='text'>Vestuario</title><content type='html'>Disfraces y antifaces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;(No hay ninguna entrada en esta sección) &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13210035-111738338549969617?l=ficcientos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/111738338549969617'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13210035/posts/default/111738338549969617'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ficcientos.blogspot.com/2005/05/vestuario.html' title='Vestuario'/><author><name>Eduardo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry></feed>
